‘Clabe Ganadera’, sí, con B de ‘bienestar’, es el primer modelo de negocio alternativo relacionado a este rubro en Venezuela. Así lo aSeguró el CEO y fundador de la marca, Nicolás Pacheco, quien además explicó que se trata de una plataforma de crowdfarming que permite que personas que “viven en la ciudad puedan invertir en la ganadería de manera fácil, sencilla y ágil”.
Añadió que la intención es que estas personas “obtengan un rendimiento, además del activo intangible más importante que es que aprendan, se eduquen y conozcan de la actividad, a la vez que generan triple impacto”.

Pacheco indicó que con triple impacto se refiere al impacto social y ambiental “con el tema de la ganadería regenerativa y la captura de carbono”,así como del impacto económico que supone formar parte de la plataforma.
Sobre la oportunidad de participación, el CEO fundador de Clabe Ganadera expresó que cualquier persona, incluso sin ningún conocimiento en la ganadería, puede formar parte de la plataforma: “Esa es su bondad, que conecta el campo con la ciudad. Personas dedicadas a cualquier tipo de actividad no necesitan comprar una finca, sino que a través de la plataforma pueden participar directamente en la actividad”.
Beneficios en el tiempo
Por su parte, José Miguel Farías, socio cofundador de Clabe Ganadera, explicó que los beneficios van alineados con el objetivo de la empresa “es tripartito. Buscamos beneficios económicos, más allá de rentabilidad por los kilos ganados de los animales dependiendo de período y tipo de participación que tenga el inversor/colaborar con Clabe Ganadera, pero también social e incluso ambiental”.
Sobre el impacto ambiental, señaló que de acuerdo con estudios propios “la empresa ha capturado en casi tres años y medio casi 30.000 toneladas de carbono, algo que quizás en Venezuela se da por sentado, pero nosotros lo estamos haciendo desde el punto de vista social y ambiental”.

Agregó que el objetivo de la empresa es “colaborar con las zonas rurales alrededor de las fincas donde engordamos a los animales. La tangibilidad de ese impacto, que bien no es medible, es lo que nos beneficia a nosotros con esa ‘B’ de bienestar que nos caracteriza como modelo colaborativo”.
Farías puntualizó que “nosotros nos comprometemos con el manejo, alimentación y cuidado de los animales, pero también hay que estar claros que el precio que tenga el kilo de la carne al final del período es un factor clave a la hora de determinar el retorno de rendimiento de los productos”.
