¿Clases presenciales o virtuales? Universitarios se preguntan cuál es la mejor opción

Megan Delgado es estudiante de Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello y en octubre iniciará séptimo semestre. Sin embargo, expresa no estar segura de que es un buen momento para retomar las clases presenciales.

“Estoy muy cansada de las clases online y quiero volver a las clases presenciales, pero sé que es una gestión un poco complicada y que no va a dejar de ponernos en riesgo a todos, más allá de las medidas que tome cada universidad, por lo que pensándolo bien las clases presenciales no son una buena opción en estos momentos”, expresó Delgado.

Desde hace meses, con capacidad limitada de personas y cumpliendo las normas de bioseguridad, restaurantes, salas de cine, teatros y otros sectores retomaron sus operaciones. No obstante, las clases presenciales continúan paralizadas desde el 13 de marzo de 2020, cuando las autoridades suspendieron todas las actividades académicas tras detectar los primeros casos de COVID-19. En ese entonces las universidades tomaron la decisión de continuar sus clases bajo la modalidad en línea.

Pero ahora, para el inicio del periodo 2021-2022, Nicolás Maduro anunció que el regreso a las escuelas, liceos y universidades puede darse en octubre de este año bajo la condición de que el plan de vacunación inmunice, por lo menos, a 70% de la población para finales de septiembre, priorizando a todo el personal de educación.

Ante ello, algunas casas de estudio privadas, como la Universidad Monteávila y la Universidad Católica Andrés Bello, han comunicado a sus estudiantes que están planteando un sistema híbrido en caso de volver a la presencialidad, aunque por los momentos mantendrán las clases de manera virtual.

Mientras, los estudiantes de universidades públicas continúan a la espera de alguna planificación que les permita continuar satisfactoriamente con sus estudios. Como es el caso de Anabella Urbina, alumna de Arquitectura en la Universidad Central de Venezuela.

“Después de que anunciaran cuarentena por COVID-19, la UCV estuvo de paro un año y cuando se notificó que podíamos ver clases a distancia creímos que cursaríamos todas las materias del semestre, que son alrededor de seis, pero la verdad es que con solo permitirnos ver tres materias por semestre nos vemos obligados a atrasarnos aún más”, mencionó Urbina.

Como ella, otros estudiantes expresan su preocupación por continuar sus estudios y volver a la presencialidad. “Es importante retomar las clases con las medidas necesarias para poder avanzar en todos los ámbitos. Yo no he podido avanzar de año desde que empezó la pandemia, porque no puedo hacer las clínicas con las pacientes por las razones que todos conocemos. Entonces, para mí no es justo seguir esperando y perder el tiempo”, dijo Victoria Martinez, quien cursa primer año de Odontología en la UCV.

Dayana Alonso, estudiante de Comunicación Social y secretaria general del Centro de Estudiantes de la Universidad Monteávila, considera que estudiar desde casa puede ser abrumador y muchas de las materias, principalmente las prácticas, pueden ser cuesta arriba para los profesores y estudiantes. Por lo tanto, considera que es fundamental volver a la presencialidad.

“No creo que sea preciso retomar de manera abrupta, pero sí se tiene que volver poco a poco la presencialidad. A lo mejor no por completo porque algunas materias pueden seguir online”, agregó.

Además, mencionó que probablemente nunca haya un momento adecuado para retomar las clases presenciales, pero es algo necesario a pesar de que la situación en Venezuela es mucho más complicada.

Por su parte, Delgado piensa que actualmente el país está muy atrasado con respecto a las medidas de prevención contra el virus de COVID, así que en estos momentos no es oportuno regresar a las instituciones educativas.

“Tenemos una situación país en donde las cosas no funcionan, la gasolina es un problema y el hecho de que estemos en medio de una pandemia en donde la mayoría de la población no se ha vacunado pone en riesgo la vida de las personas”, expresó Urbina, quien afirma que no es un momento oportuno para regresar a la presencialidad.

Continuar en cuarentena

En las universidades públicas y privadas continuar las clases a distancia y cumplir con todas las exigencias académicas ha sido un reto para los estudiantes.

Alonso relató que es un poco complicado porque estando en la casa tiende a consumir más tiempo del estimado, por lo que la clave está en organizarse y definir las prioridades para cumplir con los deberes de la universidad y buscar espacios para liberarse de todo el estrés de las clases.

“Al principio me costó adaptarme, luego fui tomando el ritmo de las cosas, me fue muy bien en todo y obtuve resultados mejores de los que esperaba”, dijo Victoria Martínez.

Urbina comentó que estudiar en línea fue un poco difícil en cuanto a los horarios, el trabajo y demás actividades que realiza durante el día y llevar todo en orden puede ser un poco complicado. “Fue un reto, pero ciertamente uno aprende a desarrollar otras destrezas”, agregó.

Del mismo modo, la estudiante de arquitectura indicó que tuvo algunas dificultades durante el periodo de clases virtuales, debido a que la luz y el Internet fueron unos de los problemas que se presentaron y la mayoría de los profesores no contaban con estos servicios. Sumado a esto, algunos docentes no dispReonían del equipo adecuado para proporcionar clases óptimas para los estudiantes.

“El Internet siempre es un problema y hace muchísimo más tedioso el hecho de ver clases. Además, los profesores creen que como estamos en la casa tenemos más tiempo, por lo que mandan el doble de cosas que mandarían en su materia presencial. Eso en particular me frustra mucho porque me siento muy agobiada y no rindo de la misma forma”, dijo Delgado.

Explicó que para estudiar de forma remota, hay que tener el tiempo para seguir leyendo e investigando luego de cada sesión.

“El tema del Internet hizo que faltara a algunas clases y algunas plataformas a veces no funcionaban, poniendo eso a un lado puedo decir que me fue muy bien con esta modalidad”, expresó Alonso.

A su vez, Urbina afirmó que durante las clases virtuales había dudas que no podía solventar mediante esa vía, los profesores no siempre tenían el tiempo para atender a sus estudiantes y las clases eran muy largas. “Estando en clases presenciales todo fluiría mejor”, aclaró.

Delgado considera que durante las clases virtuales los profesores no se esfuerzan por explicar el contenido detalladamente y en la presencialidad está “ese cara a cara” para terminar de aclarar dudas.

“En el caso de los profesores que he tenido en la UCAB, suelen mandar más trabajos que pruebas y son trabajos muy fáciles, por lo cual es muy difícil sacar mala nota”, dijo Delgado, a lo que agregó: “Prefiero que me den el contenido completo y tener la presión de las clases presenciales sabiendo que estoy estudiando de verdad y aprendiendo algo que va a ser importante para mi futuro y no simplemente sacar buenas notas porque me están pidiendo entregar un informe de dos páginas sin sentido”.

No obstante, Alonso aseguró que las clases a distancia le exigen un poco más como estudiantes “El profesor da la clase y queda de tu parte prestarle atención, repasar y buscar más información, aparte estás más propenso a distraerte o puede que te de flojera conectarte. El profesor publica la clase, pero si no estás comprometido con tu educación la clase va a quedar ahí y no la vas a ver”, indicó.

Mencionó que afortunadamente la UMA le permitió continuar con sus estudios inmediatamente después de anunciarse la cuarentena. “En ningún momento paramos. El primer trimestre online fue un poco caótico porque nadie estaba preparado para esto, pero el siguiente trimestre ya todos estaban encaminados”, contó Alonso.

Volver a una nueva normalidad

Delgado piensa que el esquema 7+7 de regreso a clases es deficiente debido a que el virus está activo constantemente y es relativo el tiempo en el que se desarrolla para cada persona.

A lo que Urbina agrega que el riesgo de contagio es muy alto y el esquema 7+7 no va a solventar los problemas que tiene el sistema educativo de las universidades públicas.

“Creo que lo viable sería retomar las clases presenciales con las materias que así lo requieran, mientras que el resto de las materias continúen de forma remota”, expresó Alonso

Para Delgado, la UCAB, por su gran cantidad de zonas verdes, tiene las condiciones, como la mayoría de las universidades privadas, para dar lo mejor en prevención, pero esto no garantiza estar totalmente protegidos.

Alonso aseguró que la UMA estuvo trabajando el último año en optimizar y adecuar sus instalaciones para implementar un sistema híbrido para el regreso a clases. «La universidad está adaptando nuevos salones que cumplan con las medidas de bioseguridad, pero queda de parte de los estudiantes y de todo el personal cuidarse. Todos debemos ser responsables para protegernos a nosotros mismos y a las personas que forman parte de la universidad», agregó.

Por otro lado, Urbina comentó que la UCV no cuenta con ningún tipo de medida sanitaria y en la Facultad de Arquitectura los estudiantes son los encargados de hacer cualquier tipo de donativo, ya sea económico o con el aporte de utensilios, para que los trabajadores puedan «mantener limpias» las áreas donde los alumnos realizan sus actividades. “Depende de la facultad, en la de Odontología frecuentemente están haciendo jornadas”, dijo Martínez

Urbina mencionó que el método de aprendizaje, la disposición que tienen los profesores y la calidad de las clases es diferente en la modalidad presencial. “No es fácil comunicarse con un profesor por mensajes de WhatsApp o correos electrónicos. Pero, ciertamente, me gustaría ver clases presenciales en donde el riesgo al contagio sea mínimo y que cada una de las aulas se encuentre en condiciones sanitarias adecReguadas”, añadió.

Alonso comentó que la experiencia universitaria es mucho mejor al asistir a clases presenciales, porque le permiten disfrutar de actividades con sus compañeros y las clases se aprovechan más.

Mientras, Delgado expresó que le gustaría regresar a la presencialidad siempre que se garantice la salud de los estudiantes, profesores y personal obrero y administrativo.

“Hoy en día creo que tuve mi proceso. Al principio estaba un poco emocionada por cómo iba a ser la dinámica con los profesores. Después, con los siguientes semestres, pensaba que iban a tener un poco más de experiencia por ese semestre inicial, por lo que todo sería mucho más orgánico”, dijo Delgado, quien agregó: “Resulta que tuve dos semestres caóticos y realmente no quería ver más clases online, pero ya cuando veo el panorama completo, creo que queda aceptarlo y ya. Solo espero poder volver a un semestre presencial antes de graduarme”.

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