Los hospitales de Venezuela se encuentran sometidos a una “presión significativa”, con un exceso de pacientes y un servicio “caótico”, después de que dos terremotos asestaran nuevos golpes al ya mermado sistema sanitario del país, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Al menos tres centros de salud han sufrido daños graves y otros seis están dañados o funcionan parcialmente tras los dos terremotos de la semana pasada, según declaró el martes a los periodistas el portavoz de la agencia de la ONU, Christian Lindmeier.
En un estudio realizado en 21 centros sanitarios, “el resto sigue operativo (pero) bajo una presión significativa”, afirmó Lindmeier. “Los resultados preliminares revelan una prestación de servicios y un flujo de pacientes caóticos, caracterizados por el hacinamiento y el creciente retraso en las intervenciones quirúrgicas”, añadió.
Según Lindmeier, varios profesionales sanitarios especializados en atención materna en el estado costero de La Guaira están desaparecidos, lo que supone una carencia crítica en la atención obstétrica. Solo en la capital, Caracas, al menos ocho hospitales se han visto obligados a cerrar, según declaró un trabajador humanitario a CNN.
Según fuentes del gobierno venezolano, hasta 12.000 personas han quedado desplazadas a causa del terremoto. Estos supervivientes corren el riesgo de sufrir brotes de enfermedades como la fiebre amarilla y el dengue, dada la baja cobertura vacunal, señaló Lindmeier.
