“Estamos haciendo todo lo posible por seguir recuperado el campo venezolano”

El estado Portuguesa es una de las principales entidades agrícolas del país. En sus tierras se siembra maíz, arroz, café, caña de azúcar, girasol, frijol chino, entre muchos otros rubros. Cuenta, además, con una producción pecuaria, en la que destaca la cría de bovinos y porcinos.

Actualmente, el sector privado ha volcado de nuevo su mirada a los campos s y al sector primario de la economía, con el fin de realizar inversiones que contribuyan a la actualización tecnológica, la siembra de nuevos rubros y el incremento en los niveles de producción, que les permita en un futuro, a mediano o a largo plazo, garantizar la seguridad alimentaria de los venezolanos.

Ante este escenario, HispanoPost conversó con el presidente de Fedecámaras Portuguesa y actual primer vicepresidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), Osman Quero, quien aseguró que gracias al coraje y al empeño de los venezolanos que trabajan la tierra se está observando un resurgimiento de la actividad, a pesar de las dificultades económicas que afronta Venezuela.

-¿Cuál es panorama actual de la producción agropecuaria en el estado Portuguesa? 

Nosotros sabemos que en la última década la actividad agrícola ha venido de menos a menos. Factores variados han incidido en que la producción se mantenga en disminución, pero eso no ha sido diferente en el caso de Portuguesa. Actualmente, estamos produciendo en maíz 30% de lo que producíamos hace una década, igual sucede con el arroz. Después de ser autosuficientes, de tener una cosecha exportable, sencillamente ahora estamos produciendo 30% de lo que se consume. 

Lo mismo pasa con la caña de azúcar, también ha tenido grandes disminuciones. Si hablamos del café, por ejemplo, desde la época de la colonia nosotros producíamos café y exportábamos, ahora estamos en una posición donde solamente 40% del café que se consume es venezolano. Algo muy importante que debemos señalar es que existen todas las posibilidades para que crezcamos en estos rubros y podamos avanzar en la construcción de nuevos rubros. Existe una capacidad instalada en el estado Portuguesa de agroindustria, pero apenas se está usando 40% de la capacidad instalada que tienen los industriales del arroz y 20% de la agroindustria que está dedicada para recibir granos. Los centrales azucareros sencillamente están siendo subutilizados y en el café tenemos cualquier cantidad de torrefactoras que están en capacidad de poder ofrecer una oferta para el campo venezolano.

El panorama actual de la producción agropecuaria en Portuguesa es la de profundizar y realizar todo lo que sea necesario para poder nosotros lograr y seguir recuperando el área que se ha perdido en Venezuela y en nuestro estado, como resultado de las condiciones dramáticas y hostiles que se presentan en esta actividad. Nosotros estamos en una posición evolutiva, enfrentamos una escasez total de insumos, de fertilizantes, una total eliminación del financiamiento para la agricultura Pero, aparte de eso, también está una intervención desmedida del Estado en controles de precio, en confiscaciones, en seguridad jurídica.

En todo esto el agricultor venezolano ha tenido que crearse una coraza para así soportar una condición hostil que han significado las políticas que han estado dedicadas a la destrucción del aparato productivo nacional. Ante esto, el sector productivo se ha levantado airoso para tratar de decir aquí sigo, aquí me sostengo y de alguna manera ha evolucionado para poder ambientarse en ese nuevo ecosistema político hostil que lo destruye y amenaza constantemente.

-El financiamiento en los campos venezolanos es nulo, ¿cómo trabajan actualmente los productores en Portuguesa?

El financiamiento es importante, un país no puede crecer sin financiamiento. Debido a las políticas del encaje legal en Venezuela, los bancos no tienen la capacidad de otorgar créditos al sector agrícola y esto se ve reflejado en el área de siembra que tienen los diferentes rubros. Por eso el 30% del maíz que se consume en el país es venezolano, el escenario del arroz es igual, si hablamos del café apenas es de 40%. Es importante que los sectores analicemos cómo las malas políticas y las malas decisiones pueden influir en la posible recuperación que tenga un rubro.

 Si hablamos del caso específico del arroz, se siembra un área importante, se invierte dinero que viene de capital privado, del propio bolsillo del agricultor y de algunas instituciones serias en el país que están relacionadas con el sector industrial arrocero y como resultado de eso se apuesta a poder producir arroz venezolano. Pero qué sucede con esto. En plena cosecha el Estado venezolano, a través de sus distintos ministerios y por autorización de altos funcionarios, permite el ingreso de arroz blanco ya procesado con alto contenido de granos partidos, que rompe las normas que tiene el país para ofrecerlo al consumidor. Viene libre de impuestos y aranceles, lo que trae como resultado una competencia desleal contra el arroz que se produce en el país.

Si nosotros en vez de impulsar la producción en los campos venezolanos, seguimos trabajando con la llamada siembra de puertos, entonces Venezuela seguirá teniendo los mismos problemas y los inconvenientes para producir insumos venezolanos. Son 17 estados que tienen como actividad principal la agricultura, por eso debemos luchar porque se siga recuperando el sector y el Estado venezolano debería conciliar con sus actores, tanto agricultores como agroindustriales, las mejores políticas para que ayude a que vuelva el financiamiento a los campos venezolanos. Y si no ayuda, por lo menos que no entorpezca haciendo o ejecutando políticas que destruyan el sector primario de la economía.

Tenemos muchas iniciativas a través de la Bolsa Agrícola, hay actores interesados en invertir en los campos y por eso tenemos buenas expectativas. Sin embargo, es necesario respetar a los gremios tradicionales que durante años han trabajado por el desarrollo del campo venezolano.

-¿Cómo afecta el aumento del combustible a la producción agrícola de Portuguesa?

Todos los aumentos tienen su impacto negativo cuando una economía sencillamente no está sana. Cuando surge un aumento que no es producto de un análisis técnico, sino que sencillamente es algo que de pronto pueda salir de un sombrero, esa circunstancia puede afectar y sigue afectando al productor en general. Nosotros tenemos una consideración clara y es que la distribución del combustible dentro del estado no es transparente. Sabemos que la forma de conseguir diésel en la región es a través de un mercado negro donde las leyes de la República no se aplican. Esto puede repercutir en los costos de producción.

Tenemos que seguir trabajando para que las decisiones que se tomen sean analizadas y sean con el propósito de construir un esquema económico de confianza, que estimule la economía del estado y que pueda tener excelentes resultados para la producción regional y nacional.

-¿En el ámbito legislativo, tanto regional como nacional, qué se necesitaría para lograr una recuperación estable del sector primario de la economía?

-Los problemas que tiene el sector agrícola y cualquiera de los sectores que hacen vida en el país no se van a solucionar con una ley, la cual no se ejecuta. En el país lo que sobran son leyes, pero leyes que precisamente perjudican y que han sido utilizadas con el propósito de que sirvan de camisas de fuerza para los emprendedores, para los productores que tienen a bien cualquier actividad económica. Eso no es diferente para el sector agrícola. Desde el año 2001 o 2002, se instaló la Ley de Tierras y se desautorizó a los agricultores y los colocó en una posición de ocupantes de una tierra que habían tenido por 70 años. Eso significa realmente que estamos en una indefensión jurídica, en un marco jurídico totalmente hostil, que está afectando el verdadero desarrollo de la producción nacional.

Si realmente se quisiera que la producción nacional aumente, si realmente el propósito del gobierno nacional es que el campo creciera, que la gente consiguiera una opción en la actividad agrícola para establecerse y criar a su familia, bueno se tendrían que derogar, sustituir o modificar muchas leyes. Lo que necesitamos es que todos esos instrumentos jurídicos que entorpecen y obstaculizan el libre desenvolvimiento de la actividad agrícola cambien tanto regional como nacionalmente para recuperar el sector primario de la economía.

Se necesitan reglas claras y, sobre todo, tener precisamente unos principios para tener gran responsabilidad hacia lo que significa el desarrollo de la nación. Mientras no tengamos a la nación como prioridad, mientras nuestro propósito sea tratar de explotar a la nación y desangrarla con el objetivo de obtener bienes para nuestro propio provecho, sencillamente el sector primario se verá afectado por el reflejo de esa mala actitud antinacionalista, antipatriótica y que realmente demuestra que nosotros tenemos que esforzarnos por cambiar ese tipo de opción que destruye lo que realmente significa los campos venezolanos.

-¿Cuáles son las expectativas de los productores de Portuguesa en 2022?

Las expectativas de los productores es que si no se interviene para ayudar, entonces que nos dejen trabajar. Estamos haciendo muchos cambios para lograr mantenernos en el campo venezolano. Hemos decidido que vamos a sobrevivir,  hemos decidido que tenemos a una Venezuela que nos pertenece, hemos decidido hacer todo lo posible por sostener la actividad económica que realmente nos nutre y nos satisface y que nos permite mantener a nuestras familias, educar a nuestros hijos y así de alguna manera ser ciudadanos óptimos y activos, ciudadanos hábiles de un país que está sumamente enfermo y destruido, pero que tiene a sus hijos que están dispuestos a seguir luchando y recuperar sus heridas.

Las expectativas que tenemos es que podamos seguir trayendo los insumos como lo estamos haciendo ahora, después de haberse destruido las casas de insumos que teníamos en el país. Ahora tenemos que salir afuera a buscarlos y estamos dispuestos a seguir haciéndolo, a traer nuestras semillas y nuestros fertilizantes. No tenemos ni siquiera investigadores porque el campo profesional ha tenido que abandonar el país, porque no consigue realmente unos salarios que sean acordes para poder tener la manutención de su familia. Pero aun así nosotros estamos dispuestos a seguir en el campo venezolano, enfrentando todas esas vicisitudes.

Si el gobierno supiera lo que significa la siembra en los campos venezolanos quizás pensaría de una manera distinta. El maíz se ha convertido en otra moneda intercambiable de bienes en las zonas agrícolas. En los campos llegan camiones enteros de víveres que cambian un kilo de harina precocida o de arroz por unos kilos de maíz recolectados en cosecha, porque los campesinos no tienen dinero para pagar y el maíz es su moneda. 

Nosotros lo único que esperamos es que los nuevos actores que aparezcan ayuden, que sean actores que tengan una afinidad con el campo venezolano y con los agricultores. Que no sea lo que ha sucedido en los últimos tiempos, que han venido a ofrecerle dinero a los productores y los han sometido a un trato que no se merecen y que ronda en una situación deplorable para ellos. Entonces, creemos oportuno que si vienen nuevos actores, que vengan con la intención de ayudar. Por supuesto, teniendo la rentabilidad que su negocio le exige, pero que el trato hacia el agricultor venezolano sea de una manera justa, equitativa, humana para así lograr que esto siga adelante.

Tenemos un campo inmenso para seguir desarrollando y nosotros tenemos las herramientas para hacerlo, porque todavía existe un batallón de agricultores con el corazón en la mano que están dispuestos y que se han declarado tercos del campo de Venezuela para seguir sembrando y produciendo en el país.

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Juan Carlos Salas
Juan Carlos Salas
Editor Senior. Periodista de Política y Economía. Especializado en la fuente electoral. Locutor y amante de la tecnología. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación tanto impresos como digitales.

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