Luis y Pedro, de 23 y 48 años de edad, trabajan a destajo para una contratista en Valencia, estado Carabobo, y la posibilidad de ingreso económico para cubrir los gastos familiares se les cerró en las últimas semanas por la cuarentena y la falta de gasolina.
La contratista nos paga por jornada realizada y si no trabajas no cobras», sentencia Luis, que tiene dos niños pequeños y una esposa dependientes del ingreso que el aporta.
La fuerte recesión en el sector construccion, que ya lleva varios años, cambió la forma de contratar trabajadores de fijo a destajo.
La Cámara de la Industria de la Construcción informo que que 95% de la actividad estaba paralizada en 2019 como consecuencia de la caída en la ejecución de obras en el sector público y privado.
Por su parte, los sindicatos del ramo alertan que la tasa de desempleo supera 95% en una actividad cuya capacidad de generar puestos de trabajo alcanza 1,8 millones de personas.
Pedro cuenta que labora en la construccion desde los 18 años. Comenzó como carretillero y fue ascendiendo hasta carpintero. «La cosa se puso muy dura ahora, acepto cualquier trabajo que salga para medio mantener a la familia, pero las últimas semanas estoy parado».
La contratista de Pedro y Luis los busca en su propio vehículo en un lugar acordado de la ciudad para luego trasladarlos al sitio de la obra que, en esta oportunidad, consiste en colocar un piso de cemento en un galpón en la zona industrial de Valencia.
«Con la escasez de gasolina no nos pueden ir a buscar y la empresa suspendió los trabajos hasta que finalice la cuarentena y haya gasolina. Estoy desesperado,sin trabajo mi familia no come», refirió Pedro, con un grupo familiar de seis miembros que mantener. Ambos trabajadores ganan cinco dólares por jornada cumplida.
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