La COVID-19 no los desanima: comerciantes de Vargas listos para Carnaval

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Las playas del litoral central tuvieron que esperar nueve meses para volver a ver sus orillas copadas de temporadistas, cuando a finales de noviembre desde la administración de Nicolas Maduro se anunció una flexibilización de la cuarentena por la COVID-19 para que los venezolanos pudieran despojar las malas energías de 2020 en el mar.

Recientemente, el mismo Maduro anunció la extensión de la semana flexible, que debería culminar el domingo 14, hasta el miércoles 17 de febrero para quienes deseen festejar las fechas carnestolendas y puedan disfrutar de las atracciones, entre ellas las playas del estado Vargas. Los comerciantes esperan que esta sea una nueva oportunidad para levantarse económicamente.

Tal es el caso de Juan Alexander, un vendedor ambulante de bronceadores y protectores solares, quien aseguró que este tiempo les sirvió para prepararse “con las medidas de bioseguridad, acatando las normas del Ejecutivo”. “Todas las medidas de prevención, el tapabocas, los guantes, el gel antibacterial, porque en temporada alta baja mucha gente y hay que estar preparados para recibirlos”, dijo

Afirmó que estas nuevas medidas no le quitaron las ganas de recibir con “alegría y amor” a los temporadistas, a quienes espera brindarles el mejor servicio. “En mi caso, que vendo mis bronceadores y protectores, ofrecerles la calidad de mis productos. Al igual que los que alquilan las sillas, los kiosqueros, para que se sientan y disfruten en familia, para que se lleven una buena impresión de los varguenses. Con las medidas del gobierno la cosa ha ido mejorando paulatinamente. Con la flexibilización la gente ha venido a la playa y las ventas se han ido incrementando también”.

Eloísa Blanco encomienda a Dios a todos los temporadistas para que tengan la dicha de bajar a disfrutar de la playa de Macuto, donde ella suele vender sus productos: “Les ofrecemos seguridad. Le ofrecemos bioseguridad, les ofrecemos todo y que vengan aquí a nuestra playa del Sheraton. En diciembre, cuando todos ustedes vinieron a apoyarnos, fue cuando más vendimos. Pero en estos días no hemos hecho la venta como hemos esperado. Que Dios los bendiga grandemente a cada uno de ustedes, para que ustedes puedan venir a ayudarnos nos nosotros también”.

Estrategia de mercadeo

Como todo comerciante, los trabajadores de las distintas playas del litoral entendieron que la mejor forma de captar nuevamente al turista es ofreciéndoles más por menos, o por lo menos haciéndoles sentir en la posibilidad de disfrutar de un día de esparcimiento sin tener que sacrificar el presupuesto familiar mensual.

Dioneidys, quien disfrutaba de la playa con su familia, aseguró que tener la oportunidad de bajar a La Guaira vale la pena. Sin embargo, considera que no es posible ir con la intención de turistear en todos los sentidos, es decir, alquilar toldos, comer en alguno de los restaurantes a pie de la playa, consumir bebidas y golosinas típicas de la zona.

“Vale la pena porque es un lugar amplio donde puedes compartir con tus amigos, compañeros, familia, te puedes meter a la playa. Es un lugar donde puedes traer todas tus cosas de Caracas, porque aquí están excesivamente costosas. Por ejemplo, venir a comer acá es difícil porque la comida está muy costosa. Venir para la playa a comer aquí, de verdad que no se puede”, dijo.

Dioneidys señaló que el costo del toldo y las dos sillas se ubica en 5 dólares, mientras que una silla adicional puede costar entre 2 o 3 dólares más. Indicó que una sopa puede alcanzar un precio de 15 dólares.

Así que el presupuesto aproximado, llevando comida y bebidas de casa, que Dioneidys calcula que podría necesitar para un día de playa es de unos 50 dólares. Pero si no logra llevar nada de lo anterior, considera que el presupuesto puede exceder los 200 dólares “para pasar un día chévere, que puedas comer algo y te sientas a gusto”. “Si no me traigo nada de mi casa, serían como 200 dólares porque somos muchos”, señaló, al tiempo que advirtió que ese monto se escapa de sus manos para un día de disfrute».

Liliana Gómez, trabajadora de un kiosco de comida aprovechó para hacer publicidad a sus productos, y señaló que suelen manejarse por “la oferta del día”, que consiste en un plato de un pescado, cuatro tostones y cuatro arepitas frita. El precio total son 8 dólares. Mientras tanto, Omar Meza, gerente general de la playa El Yate, afirmó que ha estado en conversaciones con los distintos locatarios para ofrecer ofertas y promociones que inviten a los temporadistas a incentivar el consumo de sus productos.

Entre las ofertas que destaca, habló de ofrecer platillos típicos de 5 dólares en adelante. También resaltó que en Playa El Yate cuentan con cuatro socorristas y seguridad por parte de los cuerpos policiales de la entidad, además de los organismos de prevención. “Para que se vayan con una buena imagen del balneario, y sepan que van a estar con toda la seguridad para el disfrute sano y en familia”, comentó.

Sobre el tema de los costos, Meza explicó: “El costo de los toldos es lo que se está cobrando a nivel nacional. El costo de una silla son 17 dólares, de repente la gente dice ‘mira que la silla te puede durar un año’ es completamente falso. Esta es un área de arena, a veces tenemos el problema que se sientan dos personas en la silla y la quiebran, mucho sol las tuesta. Una silla dura tres meses y tenemos que hacer la reinversión, al igual que una capotina que está en 180 dólares. Cada tres meses tenemos que hacerle la reinversión para colocarle los toldos, aparte de los pagos, los tributos y a la asociación”.

Sin fiestas, pero emocionados

Melvis Herrera, una vendedora de conservas de coco que orgullosa dice que su producto ha sido vendido de generación en generación a lo largo y ancho de la costa varguense, se mostró emocionada por la proximidad de los carnavales y la visita de los temporadistas. Al punto que el día de la entrevista, le tocó salir sola a trabajar y vender sus conservas porque su hermana, con quien comparte el negocio familiar, estaba comprando los ingredientes para preparar mucha más mercancía ante la expectativa de tener buenas ventas.

“La flexibilización de Carnaval para nosotros los playeros, los que vivimos de la playa, es una muy grande ayuda, pues aún no todos nos hemos podido levantarnos de la falta de trabajo que teníamos. Incluso, hemos salido adelante poco a poco. Estamos emocionados con Carnaval porque realmente aún no nos hemos podido levantar y estamos trabajando de poquito. Mi hermana no vino porque está comprando y preparando los productos, porque estamos emocionados, pues”, expresó.

Y es que como dice Wilmer Gómez, otro vendedor. En esta nueva oportunidad para quienes hacen vida en las playas de La Guaira, lo que no puede faltar es el optimismo y las buenas vibras. “Hemos preparado este enlace con todo optimismo para dar un servicio de primera calidad a los turistas, preparándonos para este Carnaval 2021, que sea este y muchos más de mayor envergadura. Cuando vengan sean bien recibidos, con toda la alegría y todo el entusiasmo de nosotros los varguenses. Los vamos a recibir 9a todos, tanto de la capital como de la parte de afuera”.