Pérdida y desperdicios de alimentos aceleran la hambruna mundial

Organismos internacionales y expertos nacionales calculan un aumento en los casos de hambruna mundial para finales de este año. Las malas políticas de los Estados de cara a la pérdida y desperdicios de alimentos, sumadas a la recesión económica producto de la pandemia, podrían ser las causas del incremento en el índice de hambre, desnutrición e inseguridad alimentaria.  

Este jueves, Transparencia Venezuela abrió espacios de difusión para crear consciencia sobre el desperdicio de alimentos en el país, ante la grave crisis socioeconomía que enfrentaban los venezolanos, incluso, desde antes de que apareciera el COVID-19.

En la teleconferencia ofrecida por la doctora Marisol Tapia, profesora de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y miembro de la Academia de Ciencias, explicó que recientemente se ha hecho muy cuesta arriba acceder a las cifras oficiales de pérdidas y desperdicios de Alimentos (PDA) como en tantas otras naciones, por los controles de información.

Tapia, quien ha sido asesora ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), dijo que las cifras pueden ser elevadas: “La reducción de las pérdidas y desperdicios de alimentos es necesaria para erradicar la pobreza, crear un mundo de hambre cero y construir cadenas de producción y consumo responsables”.

Explicó también que el COVID-19 ha vislumbrado un panorama dramático para los niveles de hambre e inseguridad alimentaria en el mundo. “En el informe de Word Food Crisis, Venezuela figura como uno de los 10 países que padecieron las peores crisis alimentarias de 2019”.

Asimismo, según información suministrada por la doctora, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas estima que el número de víctimas de la inseguridad alimentaria aguda se duplicará, pasando de “135 millones (2019) a 265 millones de personas afectadas en 2020”.

Desirée González, coordinadora del Observatorio Social de Transparencia Venezuela, durante la teleconferencia que llevó por nombre “Corrupción y desinformación sobre la situación alimentaria en Venezuela. Pérdidas y desperdicios de alimentos”, reiteró que las fuentes oficiales “no publican datos nacionales sobre temas sensibles”.

Crisis nacional

En el espacio en el que también participó Armando Chacín, presidente de Fedenaga, explicó que muchas veces el desperdicio y pérdida de alimentos en Venezuela se debe a las precarias condiciones en las que se encuentra el país en materia económica y social, donde la producción es una de las principales afectadas.  

“Las malas condiciones de la flota de transporte, el control de precios y la obligación de vender por debajo de los costos de producción y adquisición, sin contar la inseguridad en las vías, son algunos los factores que influyen”, dijo Chacín.

Por su parte, Saúl Elías López, ingeniero Agrónomo y miembro fundador del Observatorio del Derecho a la Alimentación, capítulo Venezuela, indicó que, aunque en Venezuela se consigue la carne y la leche más económica de Latinoamérica, “el problema está en que no tenemos el poder adquisitivo necesario para poder acceder a ellas”.

No más desperdicios

Los expertos reiteraron la importancia de informar y crear conciencia acerca de este tema “que resulta sensible para el mundo”. “Las pérdidas y desperdicios de alimentos tienen estrecha relación con el hambre, la economía, la ética, la gobernanza, la capacidad de tomar decisiones informadas, por parte de los actores de la cadena alimentaria, y generar acciones basadas en la honestidad, la rendición de cuentas, el registro y el monitoreo de la gestión de los recursos”, se puede leer en la página web de Transparencia Venezuela.

Tapia recordó el caso de “Pudreval”, ocurrido en Venezuela en 2010, en el que se perdieron más de 130 millones de kilos de comida importada: “Alimentos que se perdieron por fallas en la conservación, refrigeración, almacenamiento y transporte. Tras una investigación de la Asamblea Nacional y Transparencia Venezuela se determinó que estos productos fueron adquiridos a través del uso irregular de divisas y sobrefacturación.

“Es fundamental asegurar una coordinación eficiente de la logística y distribución para mitigar la pérdida y desperdicio de productos perecederos, lo que puede ser una de las mayores consecuencias de la crisis en sistemas alimentarios”, dijo Tapia.

También se recomendó abrir más espacios de información y comunicación, donde se expongan los resultados del monitoreo, documentación y registro de la pérdida y desperdicio de los alimentos, no solo por parte del Estado, sino también de los productores y la industria.

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