Petro repite en Colombia «Exitoso» plan Castrochavista aplicado en Venezuela, Bolivia y Nicaragua

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Elegido presidente democráticamente como la primera minoría de Colombia, Gustavo Petro gobierna con el plan transnacional del socialismo del siglo XXI o castrochavismo, diseñado para confrontar al pueblo, empoderar al crimen organizado y el narcotráfico, atacar las instituciones democráticas y partidos políticos, exacerbar conflictos con discursos populistas y llevar el país a una situación de debilidad que le permita el control total del poder.

Petro repite la exitosa estrategia castrochavista dirigida por Cuba, cuyos resultados se ven en Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

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El éxito consiste en el control total del poder y la consolidación de un sistema no democrático, no en los resultados que son catastróficos, porque hacen desaparecer la libertad, violan los derechos humanos, ejercen el gobierno con terrorismo de Estado, no hay separación ni independencia de los poderes públicos, desparece el estado de derecho, institucionalizan el fraude electoral y persiguen a la oposición con presos, asesinados y exiliados políticos.

Son las notas características del sistema que detenta el poder en Venezuela, Bolivia y Nicaragua y que pasó por Ecuador con Correa.

Las consecuencias son notables: el centro de las conspiraciones y estrategias que es Cuba tiene sometido a su pueblo a una “crisis total” de hambre y miseria; la principal expansión del modelo castrochavista que es Venezuela ha sometido a su pueblo en “crisis humanitaria” de la que se huye; el modelo económico difundido como exitoso de la dictadura de Bolivia tiene al pueblo en “crisis económica” y opresión; la violencia e impunidad de la dictadura en Nicaragua ha creado la “crisis del terror” con crímenes de lesa humanidad. Los cuatro países son narcoestados y sus regímenes antiimperialistas.

El plan castrochavista consiste en el deterioro gradual e intensivo de los elementos esenciales de la democracia: Violan sistemáticamente la libertad y los derechos humanos empoderando al crimen organizado y al narcotráfico, incorporando sus operadores como actores de la política nacional; atacan las instituciones democráticas con discursos populistas agradables a la gente pero que conducen a la destrucción del sistema: salud, educación, vivienda, seguridad y más; manipulan la libertad de prensa señalando a la prensa libre como antinacional, burguesa o de derecha; destrozan gradualmente la empresa y la propiedad privada; plantean asambleas constituyentes para liquidar la República. En suma piden una revolución que en verdad es involución.

El socialismo del siglo XXI cuando toma el gobierno con un presidente como Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia, Correa en Ecuador u Ortega en Nicaragua ha demostrado que aplica la técnica del “golpe de estado blando” que consiste en el “uso de un conjunto de técnicas no frontales, conspirativas y progresivas para desestabilizar el sistema y causar su reemplazo”.

Son “sucesivos golpes de estado que destrozan la institucionalidad hasta reemplazarla por la concentración total del poder”.

En Venezuela Chávez procedió rapidamente porque tenía el control del legislativo e implementó su constituyente que terminó con la democracia venezolana.

En Bolivia Morales tuvo que masacrar, perseguir y corromper a la oposición, que permitiendo y cometiendo crímenes produjo la dictadura. En Ecuador la suma de control y corruptela permitieron la dictadura de Correa que fue suprimida por el valiente liderazgo del presidente Lenin Moreno. En Nicaragua la dictadura fue posible por el entreguismo de la oposición corrupta a cambio de impunidad.

Para entender lo que Petro está haciendo en y con Colombia sólo hay que revisar la historia de Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia, Correa en Ecuador y Ortega en Nicaragua.

Petro empezó reivindicando el narcotráfico, repitiendo la narrativa del supuesto fracaso de la lucha contra el narcotráfico para allanar el camino de soporte a los grupos guerrillero/narco organizados y sostenidos por Cuba y Venezuela.

Puso la política exterior de Colombia al servicio de las dictaduras, incluyendo su acción personal en visitas de estado a Estados Unidos y España.

La apertura y subordinación al régimen de Venezuela y al dictador Maduro afecta la seguridad nacional de Colombia y puede configurar graves delitos.

El discurso desde el balcón el primero de Mayo copia a Castro, Chávez, Morales, Correa, Maduro y Ortega con amenazas a la democracia, proclama abierta de golpe de Estado, falacias históricas e interpretaciones manipuladas, llamado a movilizaciones populares incitando a la confrontación y al crimen con pretexto de revolución.

El ataque contra el Fiscal General no es un dato menor porque muestra a un dictador en ejercicio, frenado por la institucionalidad de la Corte Suprema de Justicia que, sin embargo, ha puesto en riesgo la vida del Fiscal General, de su familia y más.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

www.carlossanchezberzain.com

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