Un campo de fútbol con una portería en Guatemala y otra en Belice

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    Meter un gol en Guatemala y otro en Belice solo es posible hacerlo en el campo de fútbol más inusual del mundo. Situado entre las localidades de El Arenal, en el Petén guatemalteco, y El Arenal Belice, se trata de un campo compartido por ambos países. Así, una portería pertenece a Guatemala y la otra a Belice, mientras que por la mitad atraviesa la ‘línea imaginaria’ que hace la función de frontera.

    Conocida como la línea de adyacencia, fue delimitada en 2001 por Guatemala y Belice con la mediación de la Organización de Estados Americanos (OEA) a la espera de que estos dos países resuelvan su litigio territorial que se remonta a hace 150 años. Cada país administra un kilómetro al este y al oeste de la zona de adyacencia.

    Guatemala reclama a la ex colonia británica más de 12.272 kilómetros cuadrados de su territorio, lo que supone la mitad de Belice, a pesar de que en 1991 reconoció su independencia. Ambos países se comprometieron en 2008 a realizar una consulta entre sus respectivas poblaciones para que decidan si desean que este conflicto sea resuelto en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

    Mientras ello se produce, vecinos de ambos países juegan en el campo de fútbol en el que no existen fronteras y, por tanto, no se necesita pasaporte para poder disputar un partido, que transcurre entre Guatemala y Belice. Lo único que recuerda que se está jugando en un territorio fronterizo es un puesto de la policía de Belice por el cual deben pasar los guatemaltecos y beliceños si desean pasar al otro país para realizar sus compras, mientras que si desean trabajar requieren de un permiso especial.

    Los partidos de fútbol se suelen disputar los domingos, día en el que los pobladores de El Arenal tienen libre tras haber trabajado durante el resto de la semana en el campo o en la construcción, que son los dos sectores que más empleo ofrecen en estas aldeas, donde residen 95 familias en la parte de Guatemala y 150 en la de Belice.

    Las viviendas situadas junto al campo y que ya pertenecen a Belice están separadas de Guatemala por una simple verja. En una de ellas reside Rigoberto Chicoj, quien destaca que nunca ha habido problemas de convivencia entre unos jugadores y otros. Lo más que sucede, según señala, es que en alguna ocasión en la que pierden el partido los guatemaltecos contra los beliceños, los primeros han llegado a retirar la portería de su país como muestra de enfado. Si bien a los pocos días, según relata Chicoj, los beliceños recogen la portería del lado de Guatemala y la vuelven a colocar para que se puedan disputar nuevos encuentros futbolísticos.

    Por su parte, el alcalde auxiliar de El Arenal de Guatemala, Miguel Ángel Sacul, ha solicitado la instalación de un estadio en el que puedan jugar equipos nacionales e internacionales en el único campo de fútbol donde es necesario atravesar una frontera imaginaria para poder marcar un gol.