El presidente chino Xi Jinping advirtió este jueves a su homólogo estadounidense Donald Trump que una gestión inadecuada de Taiwán podría empujar a ambos países a un «conflicto», en una contundente declaración durante su cumbre en Pekín.
Xi recibió con un apretón de manos al líder de la Casa Blanca al pie del monumental Gran Salón del Pueblo de la plaza Tiananmén, el centro neurálgico del poder comunista en la capital, decorada con alfombra roja y los colores de China y Estados Unidos.
Trump comenzó el cara a cara elogiando a su anfitrión, al que calificó de «gran líder» y «amigo», al tiempo que pronosticaba que sus países tendrán «un futuro fantástico juntos».
Pero más allá de la pompa inicial, Xi utilizó un tono menos efusivo y afirmó que ambas partes «deberían ser socios, no rivales», al destacar desde el primer momento la situación de Taiwán, una isla autónoma y de régimen democrático que Pekín reclama como parte de su territorio.
«Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos», dijo Xi, según declaraciones publicadas por los medios estatales chinos. «Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa», agregó.
El viaje de Trump a Pekín es el primero de un presidente estadounidense en casi una década y la gran recepción contrasta con una serie de tensiones comerciales y geopolíticas sin resolver entre los dos gigantes.
Trump afirma que Xi se ofreció a «ayudar» con Irán
Por su parte, Donald Trump aseguró que Xi Jinping se ofreció durante sus conversaciones del jueves a ayudar a resolver el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
“Al presidente Xi le gustaría que se llegara a un acuerdo. Le gustaría, de verdad le gustaría que se llegara a un acuerdo. Y se ofreció. Dijo: ‘Si puedo ser de alguna ayuda, me gustaría serlo”, declaró Trump a Sean Hannity de Fox News en una entrevista grabada tras el primero de dos días de negociaciones cruciales.
Trump añadió: “Le gustaría que se abriera el estrecho de Ormuz”.
Se esperaba que el presidente presionara a China para que obligara a Irán a aceptar un acuerdo de paz y a abrir el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el petróleo que ha permanecido prácticamente cerrada durante la guerra.
Un comunicado estadounidense sobre la reunión indicó que China acordó que el estrecho “debe permanecer abierto” y que se opone a la militarización y al cobro de un peaje en su uso, puntos que coinciden en gran medida con las declaraciones previas de China.
