Siempre he sido una eterna irreverente. Lo soy desde que comencé la carrera como reportera, nos comenta la periodista venezolana Marianella Salazar, quien revela que justamente en 2019 está celebrando sus 50 años de ejercicio profesional.
A finales de 2018 estrenó el monólogo justamente con el nombre de La eterna irreverente, que prácticamente se convierte en una narración de la historia contemporánea de Venezuela pero a la luz de sus vivencias como reportera, conductora de programas de radio y televisión, dirigente político del partido Acción Democrática (AD) y mujer. Aclara que no era militante sino simpatizante de AD.
He sido una eterna irreverente con todos los presidentes de Venezuela que he conocido. No se ha salvado ninguno, afirma. A Hugo Chávez lo conocí pero me di el lujo de decir que no lo quería entrevistar. Él tenía una mirada tan fuerte, que yo solo se la visto a a dos hombres: a él y a Fidel Castro, agrega.
Marianella fue electa como concejal de AD en el antiguo Distrito Sucre, que era una jurisdicción de Caracas y actualmente agrupa a los municipios Sucre o Petare, Chacao, El Hatillo y Baruta. Le correspondió presidir ese concejo municipal y ocupó una posición semejante a la de un alcalde.
En las elecciones de 1978, es electa como diputada también por AD por el estado Miranda. Compartía su actividad política con la periodística como narradora de noticias y luego conductora de programas de opinión en Radio Caracas Televisión y Venevisión. Las reseñas y análisis políticos durante los años 70 y principios de los 80 la señalaban como una mujer presidenciable.
A mí me gustaba el ejercicio del poder. Gané encuestas pero a mí no me mataba ser Presidenta de la República, afirma.
Se casa con un dirigente político costarricense en 1983 pero a los pocos meses se divorcia, regresa a Venezuela y se dedica al periodismo en programas que generaron polémica al punto de ser censurada por el gobierno de Jaime Lusinchi, entre 1984 y 1989, por hablar de un tema de orientación sexual como el Punto G.
Su monólogo surge primero bajo la idea de publicar un libro con sus memorias, aspecto que no está descartado, pero encontró en el teatro una forma de compartir con el público sus vivencias, sobre todo porque ya había tenido al experiencia de participar en el montaje de Monólogos de la Vagina de Eve Ensler, que en Venezuela fueron montados por el director y actor Hector Manrique.
La eterna irreverente fue adaptada como texto teatral por el también actor y director Javier Vidal, y Marianella Salazar estuvo bajo la dirección de Julie Restifo y la producción de Samuel Hurtado.
En la conversación en Al Volante, hubo oportunidad de escuchar de Ojos verdes de la cantante española Martirio, que Marianella dio a conocer en Venezuela en el programa de radio Con cierta ligereza y luego vino al país con éxito en los conciertos que ofreció.



