Al comenzar el día Alberto Luque, un hombre de 59 años de edad, se prepara para ir en busca de gasolina para su vehículo, por lo menos una vez a la semana. Con envases de comida y litros de agua congelada sale de su hogar.
«Bajo temprano para llegar a la bomba como a las 9 de la mañana. A veces me voy solo y otras veces nos vamos varios vecinos. No es fácil, pero es necesario», dijo.
De este modo puede seguir manteniendo su entrada de dinero haciéndole carreras a clientes específicos. «Tengo personas que necesitan llevar a sus familiares al médico y antes de que esto comenzara (la cuarentena) también salían a hacer diligencias y yo los llevaba», expresó Luque.
Desde el mes de abril, debido al COVID-19, en Venezuela se implementó el aislamiento social por órdenes de la administración de Nicolás Maduro y, con ello, las restricciones para abastecerse de combustible han ido cerrando más las posibilidades de tanquear, palabra que se ha popularizado en tiempos de coronavirus, en cualquier momento.
«En la bomba del Cercado repartieron solo 400 número. A mí me tocó el 300 y estaba desde el día anterior a las 9 de la mañana. Salí a la 1 de la tarde y solo con 10 litros de gasolina», manifestó Luque.
Hay quienes les toca pagar la gasolina en divisas porque no han podido adquirirla en una estación de servicio. Tal es el caso de un trabajador de Cantv, quien prefirió mantener su nombre en reserva.
«Desde que comenzó la cuarentena no hemos movido el carro, porque la gasolina que tenemos la vamos a dejar para alguna emergencia. Para trabajar he estado con el carro oficial y ni así he podido echar gasolina decentemente, porque he tenido que pagarla en dólares», dijo.
A pesar de que algunos jefes de la empresa les han indicado que vayan a bombas específicas para cargar el combustible «cuando llegamos nos lo niegan y eso que estamos identificados, uniformados y la flota rotulada, y aún así pasamos penurias. En estos días nos íbamos a quedar varados en kilómetro 14 de El Junquito, pero auxiliamos a un señor y a cambio nos dio 5 litros de gasolina», añadió.
«Entre los compañeros hemos comprado gasolina de nuestro bolsillo, 10 litros en 20 dólares. No podemos darnos el lujo de quedarnos en la casa», precisó.
En las bombas se está aplicando el sistema de pico y placa, es decir, se establecieron días específicos, según el terminal de la placa del vehículo, para comprar gasolina. Sin embargo, hay bombas en que además de eso, exigen algún salvoconducto.
Por otro lado, no solo quienes debe salir a trabajar se han visto afectados al no tener gasolina. Hacer compras para el hogar también se vuelto complicado.
«Mi moto estaba guardada porque debía acomodarle algunas cosas. La saqué para que la repararan. En ese momento tenía gasolina, pero cuando estuvo lista ya casi no le quedaba porque yo rodé varios días para buscar los repuestos», relató Giovanni Chacón, de 29 años de edad.
Vivir en una zona residencias del este de Caracas y no tener como movilizarse estaba haciendo que Chacón gastara más de la cuenta a la hora de comprar alimentos: «Por mi casa lo que hay son kioscos y ahí venden más caro».
«Quería ir a algún supermercado para comprar todo lo que necesitaba de una vez, pero como no tenía casi gasolina tenía miedo de quedarme por ahí. Tuve que pagar por 4 litros, pero corrí con suerte porque me aceptaron pago móvil y al cambio fueron casi 2 dólares», expresó.
La mayoría de los venezolanos no cuenta con la capacidad económica para pagar constantemente el combustible en dólares. El lunes 27 de abril Maduro decretó un aumento del salario mínimo integral, que lo ubicó en 800 mil bolívares.
