Esfumados quedaron los sueños y aspiraciones de Yhoifer Hernández, de 14 años de edad, quien recibió un impacto de proyectil en el abdomen que acabó con su vida.
Fue herido mientras la Policía Nacional Bolivariana (PNB) reprimía a los manifestantes que se encontraban en el distribuidor de Altamira el 1º de Mayo.
El menor de edad estaba con su padre, José Gregorio Hernández, durante la manifestación. Se distanció de él y, al cabo de unos pocos minutos, lo vio subir en una moto. Ya estaba herido.
Su tía, Yaneth Hernández, condenó que sean los propios funcionarios de seguridad quienes disparen en contra de los venezolanos. Aquí no hay autoridad. Estamos claros, si hubiese esto no estaría pasando, aseguró. La justicia se encuentra en manos de los ciudadanos y de los muchachos que están luchando en las calles, dijo.
Luego de las declaraciones que ofreció la tía de Yhoifer desde la Clínica El Ávila donde fue atendido, su padre acompañó a los funcionarios del Cicpc al distribuidor Altamira para realizar el levantamiento planimétrico. Hicieron el recorrido hasta las adyacencias de la base militar La Carlota.
Yhoifer, hijo único, es la segunda víctima fatal en Caracas por las protestas de ayer Irónicamente aspiraba a ser policía.
La primera víctima fatal se registró la noche del 1º de Mayo. Jurubith Rausseo, de 27 años de edad y madre de dos niños, murió durante la intervención quirúrgica que le practicaron en la misma clínica.
La joven recibió un impacto de proyectil en la cabeza, con orificio de entrada y salida, cuando se encontraba en la avenida sur de Altamira donde resultó quemado José Víctor Salazar en las protestas antigubernamentales de 2017.
Los cuerpos fueron traslados a la morgue de Bello Monte. Jurubith será sepultada en el cementerio Jardines El Cercado en Guarenas.
Ambas familias denunciaron violación al debido proceso y el incumplimiento de lo establecido en la ley. En el caso de Jurubith, el fiscal que debía estar presente durante la autopsia llegó con más de tres horas de retraso.
