Los efectos de la pandemia del COVID-19 en Venezuela han colocado al país en un escenario sumamente vulnerable. Se trata de enfrentar el sufrimiento de una emergencia sanitaria dentro de otra emergencia ya existente, y que ha llevado por meses a la población a enfrentar la crisis humanitaria más compleja que ha azotado a Venezuela.
Así lo detalla el periodista Eugenio Martínez en el más reciente informe de Coyuntura Venezuela, publicado por la firma Carpe Diem Comunicaciones. Esta emergencia ha servido para que los dos principales bloques políticos aumenten su apuesta al todo o nada.
Señala que aunque se asegura que se intenta reactivar una negociación entre los sectores, esta no es posible de concretarse por dos factores primordiales: Por un lado, desde el gobierno interino de Juan Guaidó y los Estados Unidos el eventual proceso negociación se plantea como algo posterior a la salida de Nicolás Maduro del poder. Por otro, Maduro y su entorno se mantienen en la idea de negociar con un sector político acomodaticio que no está interesado en plantear la alternancia en el Poder Ejecutivo.
Martínez advierte que el escenario de empate catastrófico que describíamos en el año 2019 se sigue manteniendo, con el agravante que la precarización del país y de las condiciones de vida de los ciudadanos se acelera a causa de los efectos colaterales de las sanciones y el afianzamiento del status quo en el poder.
En el boletín se vislumbran cuatro escenarios en las presentes circunstancias:
1. Salida de Maduro, negociación y transición negociada.
2. Golpe de Estado.
3. Intervención militar.
4. Consolidación del autoritarismo hegemónico y pase al totalitarismo.
Salida de Maduro, negociación y transición negociada.
Este escenario se afianza en la apuesta del gobierno interino de Juan Guaidó y de los Estados Unidos en el que el endurecimiento de las sanciones (incluyendo la petición para que no se renueve la licencia de operación a Chevron en los próximos días) servirá para que el entorno civil y militar de Maduro acepte negociar.
La propuesta es la de conformar un gobierno de transición con la designación (vía Asamblea Nacional) de un Consejo de Estado que asumiría por un año las facultades del Poder Ejecutivo. Para que esta oferta prospere y se comiencen a flexibilizar las sanciones personales a los integrantes del gobierno de Maduro, es necesario que éste deje el poder.
En esta propuesta Guaidó también debe dejar el poder. Sin embargo, la fórmula prevista para la designación del Consejo de Estado es compleja de materializar, asumiendo que debe estar conformado por cuatro personas designadas por el Parlamento (dos de ellos gobernadores de estados) y representar paritariamente al chavismo y a la oposición. Una vez designados estos cuatro integrantes del Consejo de Estado les correspondería (a los 4) designar a un quinto integrante.
Golpe de Estado.
Este escenario también se afianza en la posibilidad de que las ofertas realizadas al sector militar sirvan para que decidan hacer a Maduro a un lado por la fuerza, propiciando posteriormente la conformación del Consejo de Estado. Esta instancia ya se intentó negociar (con una estructura diferente) para los eventos del 30 de abril del año 2019.
En este escenario cobra relevancia el hecho de que 75% de los integrantes del Alto Mando Militar tienen sanciones (y pudiesen levantarse si se acogen al Plan propuesto por EEUU). Entre los militares venezolanos con poder de fuego actualmente solo permanecen sin sanciones el comandante general del Ejército, mayor general Alexis Rodríguez Cabello, y el comandante general de la Aviación, mayor general Pedro Alberto Juliac Lartiguez.
Adicionalmente, debe destacarse que ninguno de los comandantes de las ocho Regiones Estratégicas de Defensa Integral está sancionado.
La invasión militar.
No existen razones para suponer que esta es una posibilidad que pueda materializarse, a pesar del despliegue naval en El Caribe. Sin embargo, debe destacarse que extraoficialmente se asegura que mensualmente (con autorización del gobierno interino de Guaidó) son requisados barcos (privados) con bandera venezolana en aguas internacionales bajo la sospecha de trasladar droga. Hasta este momento no existe precisión del tiempo que durará la operación militar en El Caribe.
Consolidación del autoritarismo hegemónico y pase al totalitarismo.
Como se indicó en el anterior reporte, el Estado de Alarma decretado por Maduro para atender la emergencia del coronavirus le está sirviendo para aumentar la represión contra sus enemigos políticos y posibles disidentes dentro de sus filas. Aunque la cuarentena social fue decretada para evitar los contagios comunitarios del COVID-19, fuentes del Alto Gobierno estiman que esta medida no será levantada mientras no se puede garantizar un suministro constante de gasolina a la capitaly a la zona central del país.
El Estado de Alarma (prorrogado al menos hasta el 12 de mayo de 2020) también está sirviendo para aumentar las medidas de persecución contra periodistas y defensores de DD.HH. Como se indicó a mediados de 2019, el escenario de mayor probabilidad de ocurrencia sigue siendo el de consolidación del autoritarismo. No obstante, aún es pronto para evaluar el verdadero impacto de las medidas de cuarentena social en el país y su relación con estallidos sociales que no puedan ser controlados. Una situación social desbordada pudiese aumentar la probabilidad de negociaciones con Maduro y su entorno, sin que eso signifique necesariamente su claudicación.
