En Cuba es ilegal sintonizar la emisora Radio Martí así como ver la programación de TV Martí, ambos medios radicados en Miami desde hace varias décadas, lo que lleva a la circulación de forma underground de sus programas, que son repartidos en discos que los activistas defensores de los Derechos Humanos en Cuba compilan y entregan por las calles de La Habana, con el único fin de mostrar al pueblo una verdad que el gobierno intenta ocultar.
En la Isla solo existen 5 canales de alcance nacional con una programación que supervisa y controla el propio gobierno, de allí el estilo sesgado y completamente adyecto con que llega la información a más de 11 millones de cubanos que tienen esta como la única alternativa, pues los altos precios impiden la conexión de TV por cable o la posibilidad de Internet en cada hogar cubano.



