Desde Maracaibo hacen comésticos naturales y artesanales para el cuidado de la piel

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Hace casi cinco años, Neyelí Núñez decidió crear en Maracaibo, Zulia productos naturales y artesanales para el cuidado de la piel. La escasez y la necesidad la llevaron a producirlos por sí misma. Hoy, su equipo ha crecido y la distribución se ha expandido a diez puntos de venta en el país, al igual que aumentó su línea de productos.

Sabonina, emprendimiento hecho en Venezuela, “surgió de una necesidad personal. La escasez que el país enfrentaba en ese momento no ofrecía un jabón que respondiera a mis necesidades. Así que decidí de forma empírica hacer los míos propios. Fue así como nació el primer producto de Sabonina: los jabones”, dice su creadora.

Luego de empezar con la creación de jabones para sí misma, Neyelí fue motivada por su familia y sus amigos a ponerle un nombre y compartirlo con los demás. Bautizó su producción como Sabonina y empezó el crecimiento.

“Aunque la marca está disponible al público desde hace casi media década, mi dedicación exclusiva la tiene desde hace tres años y hemos crecido mucho y tenido una gran transformación. Tanto en el equipo, donde actualmente somos cuatro personas, como también en cuanto a su distribución, ya que tenemos 10 puntos de venta a nivel nacional”.

Al día de hoy, no solo ofrecen jabones, sino una completa línea de productos que incluye: agua micelar, tónicos, suero antienvejecimiento, cremas faciales, aceite facial, mascarillas faciales, desodorante sin aluminio ni bicarbonato, bálsamos de labios, contorno de ojos y una barra que ayuda con los granitos inoportunos.

La diferencia de esta marca con el resto del mercado está en que utiliza ingredientes de procedencia vegetal, mineral y mínimamente procesados, todos aprobados por entes reguladores de cosmética natural a nivel internacional. “Sin utilizar parabenos, siliconas, perfumes y ningún ingrediente de procedencia animal directa. Además, nuestros productos no son testeados en animales”, acota Núñez.

Emprender en Maracaibo

Para la fundadora de Sabonina, desarrollar un emprendimiento en Maracaibo ha sido un gran reto, “no solo por las particularidades de nuestro país y de nuestra ciudad sino porque como venezolanos todavía no tenemos consciencia de consumo y del impacto que esto puede generar en nuestra salud y en el ambiente”.

Enfatiza que en estos años de llevar a cabo su negocio, no ha sido difícil solamente por el acceder a los servicios públicos, el tener proveedores disponibles y el lidiar con la inflación. “También por el hecho de enseñar a las personas que la cosmética natural aporta salud y bienestar sin dañar el planeta”.

A pesar de ello, la marca continúa educando tanto desde sus redes sociales como con cada venta. Dedican especial atención tanto a lo que contienen sus productos como a sus empaques, prefiriendo materiales reutilizables, reciclables, biodegradables o compostables.

El equipo de Sabonina actualmente tiene un coordinador de procura, una coordinadora de producción, un diseñador encargado de la parte visual y creativa, y a Neyelí Núnez, directora, formuladora y gerente de ventas.

Productos para el planeta ante un daño abismal

Para Neyelí Núñez es muy importante que en Venezuela existan iniciativas éticas que no perjudiquen el ambiente. “Cada cosa que hagamos o evitemos hacer en favor de nuestro planeta es bastante significativa porque el daño que ya le hemos ocasionado es abismal”.

La creadora de Sabonina resume su meta en una frase: “Cuidando nuestra casa común también cuidamos nuestro cuerpo”.

“Desde la marca tenemos varios objetivos, educar a las personas principalmente sobre el consumo consciente y mostrar con nuestros productos que ponemos adquirir cosas para nuestro propio cuidado y disfrute mientras cuidamos el medioambiente”, puntualiza.