Irán y Estados Unidos intercambiaron ataques por primera vez en más de un mes durante la noche del domingo al lunes, en un episodio que amenaza con reavivar un conflicto perjudicial tras semanas de relativa calma militar.
Irán disparó misiles contra objetivos militares estadounidenses en Jordania y Emiratos Árabes Unidos en represalia por un ataque contra lanzadores de cohetes iraníes que, según Estados Unidos, intentaban desplegar minas marinas en el estrecho de Ormuz, la ruta de navegación clave que se ha convertido en el epicentro de las tensiones regionales y de los esfuerzos diplomáticos.
Este intercambio de ataques se produjo pocos días después de que el presidente Donald Trump declarara el estrecho de Ormuz libre de minas, y supone una ruptura con el reciente cambio de enfoque de Washington, que priorizaba maximizar la presión económica sobre Irán frente a las acciones militares.
Tras seis meses de un conflicto enquistado, Estados Unidos e Irán mantienen una pugna por el control de esta vía marítima vital para el suministro energético mundial: Teherán reivindica su derecho a gestionarla mediante ataques frecuentes a embarcaciones, mientras que Estados Unidos está decidido a mantener la fluidez del tráfico escoltando buques y bloqueando militarmente los puertos iraníes.
El ataque estadounidense del domingo tuvo como objetivo dos lanzacohetes iraníes en la isla de Larak —donde se observó a fuerzas iraníes preparándose para lanzar cohetes y minas hacia el estrecho—, declaró el capitán Tim Hawkins, portavoz del del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM).
En una publicación en Truth Social realizada el lunes, en la que no mencionó específicamente los ataques, Trump volvió a criticar a Irán calificándolo de “nación fallida” y añadió que “su liderazgo está en total desorden y es incapaz de representar adecuadamente al país”.
“Les vamos a dar un golpe duro”, declaró también Trump a Fox News el lunes. “Habrá una respuesta”.
“Acción limitada y precisa”
Las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una “acción limitada y precisa” contra las “fuerzas iraníes de colocación de minas que suponían una amenaza inminente” en esta vía marítima crítica, señaló posteriormente el CENTCOM en una publicación en X.
“Irán generó la amenaza y las fuerzas estadounidenses la eliminaron para proteger a los marinos civiles, al transporte marítimo comercial y al libre flujo del comercio mundial”.
Los residentes informaron haber escuchado una explosión cerca de la isla —una pequeña masa de tierra frente a la costa de Bandar Abbas, en el sur de Irán—, según los medios estatales, que reportaron bajas entre las fuerzas iraníes y la población civil.
“No buscamos la guerra… Pero ante la agresión, nunca nos quedaremos de brazos cruzados y somos capaces de dar una respuesta decisiva”, declaró el lunes el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, según informó la cadena estatal IRIB.
El poderoso Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) calificó el ataque estadounidense de “error estratégico y mortal” por parte de la administración Trump y prometió represalias, de acuerdo con un comunicado difundido por la cadena estatal IRIB.
