Los aliados autoritarios mantienen a flote al régimen de Maduro

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Nueve especialistas, todos ellos coautores del libro “Aliados autoritarios de Venezuela: ¿Los lazos que unen?”, publicado por el Latin American Program del Wilson Center, explicaron cómo a través de alianzas con países como China, Rusia, la India, Irán, Turquía y Cuba, el régimen de Nicolás Maduro ha logrado sobrevivir aún en los tiempos más críticos en lo económico y político, y cómo se ha valido artilugios, con el apoyo de sus aliados, para evadir las sanciones de Estados Unidos.

En el foro también salieron a relucir aspectos no mencionados en la publicación: cómo el México de Andrés Manuel López Obrador apuntaló a la administración de Maduro mediante los vínculos del sector privado de ese país con el empresario Alex Saab, actualmente detenido en el archipiélago de Cabo; y que la resolución del problema venezolano se complica por asuntos internos de Estados Unidos debido al papel que juegan las comunidades de cubanos y venezolanos americanos que viven en el sur del estado de Florida.

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En una mesa redonda, moderada por Cynthia J. Arnson, directora del Latin American Program y responsable de la edición del libro, y Jennifer McCoy, profesora de Georgia State University, los panelistas expusieron los principales hallazgos que contiene la publicación, abordando el caso venezolano desde diferentes ángulos y perspectivas.

Los primeros en tomar la palabra fueron Stephen B. Kaplan, profesor de Ciencias Políticas y Asuntos Internacionales de la Universidad George Washington, y Michael A. Penfold, profesor de Ciencias Políticas y del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), para referirse a las inversiones de China en Venezuela y cómo han cambiado a lo largo del tiempo.

“En términos de las relaciones de China con Venezuela hay una lección en todo esto y es la habilidad de China de aprender como prestamista. Creo que lo que nuestro capíitulo ilustra es que China, esencialmente, hizo una apuesta temprana en el caso de Venezuela”, indicó Kaplan.

Aseguró que lo que la nación asiática intentaba hacer al acercarse a Venezuela era expandir su participación en el mercado global petrolero y de energía, y vio en el mercado venezolano el punto de partida para hacer esto. “Los chinos, particularmente en el comienzo la crisis financiera global, se sintieron muy cómodos con otorgar bastante financiamiento a Venezuela”, dijo.

Kaplan añadió que el pico de financiamiento de China a Venezuela alcanzó dos tercios de todo el crédito que ese país había otorgado a la región. “¿Qué estaba China tratando de lograr con Venezuela?”, se preguntó, a lo que respondió: “Expandir su participación de mercado, sobre todo energético, mientras mitiga el riesgo de manera diferente”.

Explicó que China asume los riesgos a través de condiciones comerciales y en el caso de Venezuela mediante garantías a través de los commodities o petróleo por créditos. “China aprendió con el tiempo y he aquí la enseñanza: cuando el boom de los commodities se comenzó a disipar en 2013 y 2014 y Maduro tomó las riendas del liderazgo del régimen en Venezuela, China con el tiempo da un giro a hacia un prestamista más cauteloso”.

El especialista señaló que la nación asiática antes estaba involucrada en varios sectores, además del petróleo, como telecomunicaciones y agricultura. Pero luego comenzó a tratar de recuperar las inversiones perdidas, sobre todo en el área de petróleo. “Al final se trata de una lección de aprendizaje para China como prestamista”, aseguró.

Insistió en que el coloso asiático avanzó en la diversificación y que en la actualidad su visión sobre el caso venezolano también pasa por sus intereses en toda América Latina. Al respecto, destacó la ofensiva diplomática impulsada a través de préstamos, que inició en alianza con Hugo Chávez, asumiendo el riesgo por la incertidumbre que generaba su discurso, pero todo fuera por avanzar en la región.

Penfold, por su parte, resumió la relación entre ambos países en tres puntos. “El primero es que la relación con China empezó bien temprano y fue uno de los primeros intentos de Chávez por diversificar sus relaciones internacionales particularmente de Estados Unidos y para China, Venezuela era una entrada privilegiada para América Latina a inicios de 2000”.

Agregó que esa relación ha evolucionado, pero también lo ha hecho la forma en la que China, más allá de privilegiar a Venezuela con grandes créditos principalmente dirigidos a los sectores petroleros y del gas, gradualmente se alejó del riesgo que representa Venezuela.

“A medida que la crisis en Venezuela se va haciendo más difícil, China estaba muy preocupada por los asuntos reputacionales concernientes a Venezuela. Su interés en reducir su exposición con Venezuela no fue provocado solo por consideraciones económicas, sino también por consideraciones políticas y tratando de privilegiar un portafolio de inversiones mucho más diversificado a lo largo de la región, como en Brasil, Perú, Argentina y Ecuador”, indicó Penfold.

En segundo lugar, dijo, ese comportamiento es interesante observarlo una vez que las sanciones secundarias petroleras entraron en escena en 2019. “Ese es un turning point en su decisión de darle un viraje internacional a su estrategia hacia Venezuela. Por un lado, siguen comprando petróleo, pero lo hacen siendo muy cuidadosos para no violar las sanciones internacionales de Estados Unidos”, afirmó.

Agregó que China también comenzó a comprar petróleo no de manera directa, sino a través de brokers, particularmente de Malasia. “Eso revela que, aunque estaba dispuesta a apoyar a Venezuela, ese apoyo tiene un límite”.

Y, el tercer punto, es que China se ha estado moviendo también hacia una relación más política con Venezuela. “Están más dispuestos a ayudar al país, básicamente en el contexto de la COVID-19, con insumos médicos y vacunas, en vez de solo créditos y compras de crudo. Y esto también es un importante giro porque es donde China está privilegiando su interés a largo plazo en Venezuela, que es mantener la relación, pero usando diferentes herramientas en el corto plazo para apoyar al régimen”, afirmó.

También señaló que las autoridades de Pekín tienen el interés de que se resuelva el conflicto político venezolano porque eso ayudaría con la recuperación del sector petrolero. Pero, al mismo tiempo, están conscientes que esa resolución entra en conflicto con sus intereses y lo que pueda avanzar Estados Unidos si se van restituyendo garantías democráticas.

 La India: relación comercial más no ideológica

Hari Seshasayee, asesor global y consejero de la oficina de ProColombia para India y Medio Oriente, estuvo a cargo del capítulo “Relaciones India-Venezuela: un caso de estudio de diplomacia petrolera”.

Sobre por qué y cuándo la India se interesó en el petróleo venezolano y si eso ha cambiado, Seshasayee respondió: “La India era por mucho el principal importador de petróleo venezolano en 2020, después de que las sanciones de Estados Unidos se implementaran. El año pasado aproximadamente un tercio de la exportación petrolera fue para la India y un poquito más para China. Como resultado de ello, la India es un gran proveedor de moneda dura para Venezuela”.

Aseguró que, durante los últimos cinco años, la India ha importado aproximadamente 26.000 millones de dólares en petróleo a Venezuela y todo ello en moneda dura internacional. “Para poner eso en perspectiva, es el doble de lo que Rusia, Turquía, Cuba e Irán juntas importaron desde Venezuela durante los últimos cinco años. Esta es la razón por la cual la India ha sido incluida en este libro”.

Seshasayee afirmó que, a diferencia de China, la India no es un aliado ideológico del chavismo. “La India no es una autocracia como los otros países que estamos discutiendo hoy y tampoco es un aliado político. Es solo un aliado comercial. El más grande ejemplo de esto es que el primer ministro de la India nunca ha conocido a Maduro. La última vez que la cabeza del gobierno de la India se reunió con un presidente venezolano fue en 2005, cuando Chávez visitó el país”.

Hoy hay dos compañías privadas de la India que importan crudo venezolano, indicó Seshasayee. Una de ellas es Reliance Industries Limited y la otra es Nayara Energy, la cual forma parte de un consorcio cuyo socio mayoritario es la estatal rusa Rosneft. “Se firmó un contrato de 15 años de suministro de petróleo con Venezuela para importar 300.000 barriles diarios y después de eso empresas indias invirtieron 2.500 millones de dólares en proyectos petroleros en Venezuela”.

Sin embargo, afirmó que eso cambió. “Aunque la India es un socio comercial vital para Venezuela, no es lo mismo a la inversa, porque Venezuela se ha convertido en un suplidor problemático de petróleo a todos los niveles: producción y por las sanciones de Estados Unidos. Así que si Estados Unidos alivia las sanciones hacia Venezuela, creo que las compañías petroleras indias volverían al negocio porque independientemente de qué régimen esté en el poder en la India o en Venezuela, ellos van a continuar comercializando petróleo porque es un buen negocio”

Mencionó que la empresa Reliance está haciendo una fuerte gestión de lobby en Estados Unidos para que el gobierno de Joe Biden apruebe una licencia que permita los swap o intercambios de crudo por diésel y la razón principal se debe a que obtiene una elevada rentabilidad por el descuento que recibe por la compra de crudo pesado venezolano y la producción de combustibles.

“Solo un pequeño grupo de refinerías en todo el mundo es capaz de procesar crudo pesado de Venezuela debido a los altos costos operativos y de capital, entre ellos se encuentran plantas en la India”, señaló.

Turquía e Irán ayudan a desafiar las sanciones

El analista Imdat Oner Senior, del Instituto de Política Pública Jack D. Gordon de la Universidad Internacional de Florida, en la publicación estuvo a cargo del capítulo “Turquía y Venezuela, una alianza de conveniencia”. Explicó que esta relación no proviene de la era de Chávez, sino que es una cooperación impulsada por Nicolás Maduro y Recep Tayyip Erdogan, sobre todo después de que buena parte de la comunidad internacional optó por no reconocer la reelección del mandatario venezolano en los comicios de 2018.

“El enfoque de Erdogán hacia la administración de Maduro parece coyuntural y pragmático con potencial de profundizarse, pero también con limitaciones”, afirmó.

 Sostuvo que Turquía se convirtió en un inusual socio del régimen de Maduro, porque ese país es un aliado de la OTAN. “Turquía se ha convertido en el principal importador de oro de Venezuela, como 900 millones de dólares. Y esto le proporcionó un salvavidas a Maduro. Está claro que los dos países han establecido un mecanismo de oro por alimentos”, expuso.

Añadió que este comercio de oro tiene una naturaleza no transparente. “No tenemos suficiente información de ambas partes. Hay varios rumores acerca de cómo Turquía, independiente de que dijera que había suspendido el comercio de oro por las sanciones, sigue comercializando oro. Algunos jets privados y aerolíneas privadas turcas aún trasladan el oro venezolano. Lo que podemos destacar de esta relación entre Venezuela y Turquía es la no transparencia”, apuntó.

A James A. Bosworth, fundador de Hxagon Consulting, le correspondió analizar las relaciones de Venezuela e Irán. “Una de las cosas que estamos viendo es que Irán ha entrenado a Venezuela sobre cómo evadir las sanciones. Pero Venezuela no es la única que está bajo sanciones, Rusia lo está, Cuba lo está y, lamentablemente, Estado Unidos ha empujado a las naciones sancionadas a que se junten”.

Lo anterior ha hecho, según Bosworth, que las naciones sancionadas creen alianzas y lazos financieros que les permitan evadir esas sanciones. “Un país sancionado individualmente puede ser castigado, pero juntos tienen la habilidad de retomar esas alianzas y lo que ves con Irán es que ha atraído a Venezuela ha este campo e igual lo ha hecho Rusia y China”, expresó.

Advirtió que Irán ha ayudado a Venezuela para que pueda evadir las sanciones en términos de mover los barcos de un punto a otro, de intercambiar petróleo con China. “El petróleo venezolano se está moviendo a través de Malasia de la misma manera que lo hace el petróleo de Irán para llegar a China. Con el comercio de oro con Turquía, Irán ayudó a que Venezuela usara a sus facilitadores en Turquía para poder enviar el oro a ese país para importar alimentos y diésel”.

Para Bosworth, Irán se convirtió en vital para Venezuela, no solo en términos de entrenar al régimen de Maduro para evadir sanciones, pero también en ser el “aliado transaccional” de Venezuela. “Es una relación transaccional donde Irán se beneficia al obtener oro para usar para sus propios propósitos.  Venezuela e Irán se están beneficiado de esto”, aseguró.

Resaltó la forma como Irán ha colaborado con la administración de Maduro durante el año 2020 en seis áreas: 1) equipo y personal para intentar reparar las refinerías de Venezuela 2) envíos de gasolina 3) envió de comida y apertura de supermercado con productos iraníes 4) aceptación de pago con oro 5) lecciones sobre cómo exportar petróleo evadiendo sanciones de Estados Unidos 6) cooperación en los esfuerzos con criptomonedas.

Rusia: el poder extra hemisférico

Vladimir Rouvinski, director del Laboratorio de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Icesi y autor en el libro del capítulo sobre los vínculos entre Rusia y Venezuela, afirmó que no hay otro poder extra hemisférico que tenga una importancia similar para el régimen de Maduro como lo es Rusia.

“La participación de Rusia en la crisis venezolana fue determinante para mantener a Maduro en el poder y continúa siendo el más importante aliado. Pero a veces pienso que la motivación de Rusia por apoyar a Venezuela ha sido mal interpretada”, indicó.

Reconoció que hay importantes implicaciones de seguridad en cuanto a la participación de Rusia en el caso venezolano. Sin embargo, es de la opinión que ese país busca una reciprocidad sobre todo simbólica. “Rusia no está dispuesta a invertir en Venezuela un monto similar al que invirtió la Unión Soviética en Cuba. Putin no está dispuesto a sacrificar la salud económica de Rusia, la cual también está experimentando algunos problemas, para salvar al régimen (de Maduro) a cualquier costo”.

Para Rusia el más importante valor de América Latina es su proximidad geográfica con Estados Unidos, advirtió Rouvinski. Pero no es la desde la perspectiva de la guerra fría, “es más una reciprocidad simbólica de la cual Rusia le gustaría tomar ventaja con su presencia en Venezuela”.

Señaló que la política extranjera de Rusia ha sido muy oportunista en Venezuela y otros países. “Uso el término ´venezualización´ de la política extranjera de Rusia porque Rusia aprendió a matar varios pájaros con una piedra. Está muy cómoda usando diferentes herramientas. Cuando fue conveniente, tenía a Rosneft ayudando al régimen de Maduro durante uno de los períodos más cruciales para la sobrevivencia del régimen. Rosneft fue forzada a dejar Venezuela por las sanciones, pero el gobierno de Rusia sigue allí. No hay otro poder extra hemisférico que haya podido construir tal nivel de confianza”.

Advirtió que el apoyo de Putin a Maduro tiene costos elevados que no necesariamente el Kremlin está dispuesto a mantener, y admitió la posibilidad de que puedan ocurrir cambios en el segundo semestre de 2021. “La relación con Venezuela es uno de los activos que tiene Rusia en sus negociaciones con Estados Unidos. Putin se encuentra aislado y resulta muy oneroso mantener al régimen de Maduro”, dijo.

En ese punto, Michael Penfold intervino para recordar como Rusia ha sido uno de los ganadores de las sanciones contra Venezuela, porque le ha permitido convertirse en el tercer suplidor de petróleo de Estados Unidos.

20 años de injerencia cubana en Venezuela

La publicación del Wilson Center contiene dos capítulos dedicados a analizar las relaciones entre Cuba y Venezuela. El primero, llamado “Dos naciones y una revolución, la evolución de las relaciones contemporáneas entre Cuba y Venezuela”, que fue elaborado por Brian Fonseca, director del Instituto de Política Pública Jack D. Gordon de la Universidad Internacional de Florida; y John Polga-Hecimovich, profesor de la Academia Naval de los Estados Unidos. El segundo se titula “La geopolítica de las relaciones Cuba-Venezuela”, a cargo de Richard Feinberg, académico de la Universidad de California en San Diego.

“Los aspectos de las relaciones son confidenciales y secretos; y en la actualidad Cuba apoya a Venezuela en seguridad. Los asesores cubanos comenzaron a trabajar en las más altas esferas del Ejecutivo venezolano, capacitando a policías, miembros del Ejército y servicios de inteligencia”, sostuvo Fonseca. 

Este experto -al igual que Feinberg- distinguen diferentes etapas en las relaciones, que en un principio comenzó por el envío de personal médico y docente. Luego se ha sustentado en los despachos de crudo y combustibles y, más recientemente implica aspectos de defensa, tomando en cuenta que el apoyo que ambos regímenes se dan apunta a garantizar sus respectivas permanencias.

“El petróleo venezolano subsidia a Cuba y las reducciones que se han registrado en los últimos años durante la administración de Maduro han profundizado la recesión en la isla, pero siguen siendo significativos en términos de matriz energética”, señaló Feinberg.

Para Fonseca los policy makers de Estados Unidos, en términos de política extranjera, han puesto a Cuba y a Venezuela en un mismo paquete, pero deben separarlos porque tienen contextos geopolíticos muy diferentes.  “Nos estamos haciendo un flaco favor al agruparlos. Al hacer eso, los estamos presionando más para que trabajen juntos para sobrevivir”, comentó

Lo que no dice el libro

Al final del conversatorio hubo dos comentarios que no figuran en el libro, pero que en cierta manera también han contribuido a la permanencia de Maduro. James Bosworth y Michael Penfold se refirieron a la forma cómo la política mexicana de no injerencia -que ha impulsado el presidente Andrés Manuel López Obrador- ha favorecido determinadas actividades comerciales que han violado las sanciones de Estados Unidos.

“El gobierno mexicano ha permitido que empresas mexicanas hayan sido aliadas del empresario Alex Saab en una especie de programa de petróleo por comida”, comentó Bosworth.

Por su parte, Penfold advirtió que el México de AMLO incurre en una contradicción: por el lado político ha evitado pronunciarse a favor del régimen de Maduro o de la oposición, apoyando las iniciativas de diálogo como las impulsadas por Noruega, pero al mismo tiempo ha favorecido los negocios que realizan empresarios de ese país.

Fonseca mencionó un factor político que complica cualquier acuerdo político en Venezuela que tenga el aval de Estados Unidos y que no está referido a los aliados internacionales. Se trata de un elemento doméstico como lo es la actitud y percepción de la población de venezolano-estadounidense y los cubano-americanos. “Lo que piensen en el sur de la Florida es importante en cualquier negociación”, puntualizó.

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