María Beatriz Martínez: La corrupción hace su juego cuando hay falta de transparencia y exigirla no es hacer boicot

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María Beatriz Martínez tiene esa mirada de la gente que sabe escuchar, no de la que mira y pretende que escucha. Toma café y cada sorbo le permite pausarse para medir bien lo que va a decir. Como es llanera nacida en Guanare, habla sin rodeos y se impone, y las preguntas incómodas no la amilanan. Está acostumbrada a bregar dentro de un grupo político donde la energía masculina ha sido parte de su sello. No es casual entonces que -en estos nuevos tiempos de expiación- Primero Justica haya decidido que sea una mujer la nueva líder de un partido que se reinventa para conquistar de nuevo los corazones rotos de los venezolanos.

Una muestra del carácter resuelto y decidido de esta ex diputada de la Asamblea Nacional, ex candidata a la gobernación del estado Portuguesa, madre, profesional y política venezolana es que cuando se le pregunta si Primero Justicia tendrá un candidato para las elecciones presidenciales del 2024, fija su mirada de ojos claros y responde un simple y contundente: Si

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Le toca dirigir un partido en un momento en el que la gente no quiere saber nada de la política ni de los políticos ¿Cómo se ha preparado para ese reto?

-Yo creo que este reto hay que asumirlo con la verdad y con los hechos. Uno no puede quedarse en el ámbito del análisis de lo que pasó y en la quejadera. Es una realidad que la gente se siente frustrada por los resultados obtenidos y siente-además- que el ejercicio de la política no es su alternativa. Sin embargo, yo sí creo que tenemos una herramienta para salir de nuestro principal problema, cuya raíz es la política. Para ello, necesitas acciones concretas, hablar con la verdad, y sobre todo brindar esperanza.

-¿Es el camino de la política mucho más difícil para una mujer?

-No tengo cómo compararme con otra cosa que no sea ser mujer, pero sin duda ha sido complicado por las diferentes facetas que tenemos que atender y además se nos exige ser eficientes en todas. Soy mamá y no lo dejo de ser ni un segundo por ser política. Creo que el ser mujer nos acerca a la empatía, pero hay momentos en que nos aleja también porque por ser una suerte de leonas protectoras vacilamos a la hora de tomar decisiones y acciones. Nos cuesta atrevernos.

-Muchos criticaron la posición tibia de Primero Justicia ante los escándalos de corrupción del gobierno interino. ¿No cree que la reacción del partido fue un poco tardía?

El partido ha sido constante en la crítica y en exigir trasparencia. La corrupción hace su juego cuando hay falta de transparencia y exigirla no es hacer boicot. Desde que estábamos en la Asamblea nacional del 2015 y en la de 2021 PJ ha mantenido una posición de que hay que rendir cuentas. Desde la vocería calificada del partido se asumieron posiciones claras y se hicieron denuncias importantes. Quizá los tiempos que vivimos nosotros de tantas limitaciones de medios de comunicación y de comunicación directa con la gente tuvieron repercusiones en que el mensaje no llegara a tantos.

-El caso Monómeros y el mal manejo de la situación de Citgo pasarán a la historia como la bandera del fracaso del gobierno interino. ¿Qué reflexión le queda de estos errores que han decepcionado tanto a la gente?

-La reflexión la tenemos que hacer todos. Lo importante que quisiera rescatar es que hubo un momento estelar de apoyo internacional de un respaldo absoluto frente a la situación política dramática. Fue el momento en que al mundo se le abrieron los ojos ante la violación de los derechos humanos, las persecuciones y la realidad del ciudadano de a pie. Pero no hubo una clara concepción de cuál era la razón de ese gobierno interino frente a un momento en el que al AN era la única institución que podía dar una respuesta intensional. Quienes estaban al frente se creyeron el cuento de que estaban protagonizando un gobierno en ejercicio de una presidencia y lo que había era una respuesta institucional a un vacío, a una ausencia pero institucional no en el ejercicio del poder. A un grupo se le metió en el cerebro que eran presidencia y no tenían cómo darles respuesta a las dificultades de un país. Por otro lado, hubo muy poca responsabilidad para explica el tema de las ayudas humanitarias que no pueden ser manejadas por chequeras de presidencias ficticias. Esa ayuda se debió haber verificado. Otro punto fundamental fue que se pretendió dar batallas que ya estaban perdidas. En su momento en la AN nos opusimos a dar a Citgo como garantía, pero durante su gobierno de Chávez no actuó precisamente en defensa de los activos de la nación y luego (durante el interinato) se cayó en una serie de juicios que no tenían sentido… Habría sido mejor poner los pies sobre la tierra y no creerse un gobierno, sino actuar en concordancia con la institucionalidad que te daba la AN. No podíamos creer que éramos gobierno porque no lo hemos sido en 23 años.

Foto: Raúl Romero

-Hay un lugar común entre la clase política que señala que el mayor obstáculo es Nicolas Maduro, pero ¿dónde queda la idea de una reinstitucionalización del país?

-Yo creo que nuestro mayor problema es que en Venezuela se han acabado las instituciones, no hay ningún poder que esté actuando correctamente. Es la realidad. Como abogada miro con horror lo que significa el poder judicial en Venezuela; me refiero al común, el que le tiene que servir a la gente no solo el Tribunal Supremo de Justicia, el poder judicial. Aquí los servicios de salud están destruidos y el de educación también. Reconstruir eso requiere que se atienda por muchas vías. Dentro del camino de obstáculos el más grande es Maduro, pero no puedes quedarte viendo ese obstáculo, hay muchos otros. Hay que hacer una reconstrucción nacional, logrando la reinstitucionalización de Venezuela.

-¿No cree que ese mensaje de sin Maduro todo y con Maduro nada está demasiado centrado en la imposibilidad de una negociación política o de adelantar pequeños acuerdos en pro de la gente?

-Eso no existe. Esa no es la realidad. Pudo haber sido un pensamiento en el pasado de la Venezuela que hubo en algún momento. Después del 21 de nov de 2021 se entendió que este elefante se come a pedacitos y el elefante no es Maduro es el desastre que se ha impuesto en Venezuela en todas las instituciones. No podemos pensar que es un simple suiche que se pasa, esto es un proceso donde todo está entrelazado. Ese mensaje no está atado a la realidad; es importante que nos pongamos en el tono de que aquí lo que hace falta es trabajar y colocarnos en la mayor cantidad de espacios para generar el cambio paulatino y específico que necesitamos todos.

-Primero Justicia ha entrado desde ya hace meses en una etapa de repensamiento y reconducción ¿Cuál es la importancia de este proceso?

-Todas las instituciones deben estar evaluándose constantemente. Esta etapa de PJ habla de ese compromiso institucional; habla de que somos un partido y no una propiedad de ningún líder y de ninguna persona o grupo de personas. Creo que hacia donde se fue encausando toda esta fuerza de PJ nos hizo crecer a todos. Voy a hacer una infidencia: En un momento determinado Julio Borges presentó una carta donde decía que se pretendía renunciar a la coordinación nacional, que consideraba que la junta debía hacer lo propio y que fuésemos a un proceso de reinstitucionalización, tomando en cuenta que las autoridades estaban vencidas por todo el retraso que conllevó la pandemia. Allí todo el partido estuvo de acuerdo en la necesidad de renovarnos, pero las luces y los guías para todos los que conformamos un partido político. No somos una sola persona ni un solo pensamiento. Este proceso ha sido increíble. De hecho, no teníamos muchas expectativas con este proceso, pero el 9 de julio cuando se eligieron las autoridades de cada estado fue una sorpresa la cantidad de gente que fue a votar. Esto demostró que PJ es una fuerza federal con el oído pegao en la tierra, no en una junta cerrada en un grupo que se mira al ombligo. Hoy existe esa posibilidad de tener a miles de justicieros todos los días en la calle. Así creceremos y nos transformaremos.

-Están consciente los políticos que los ciudadanos que viven en Venezuela están hoy en día más preocupados por una apertura económica que por una solución política que ya no ven. ¿Cómo acompañarlos en esto?

-Yo creo que el ciudadano común tiene que sobrevivir y siente que la política no le resulta y además es como meterse en dedo en la llaga. Simplemente dice: Ya pasé por allí no quiero sufrir. Esa política con pie de barro no funciona. Yo visualizo, y es lo que hemos venido haciendo, que tienes que estar con la gente en el sitio, no solo en redes sociales. La política se hace en cada comunidad y nuestros representantes políticos son los que acompañan, son los que saben que en algún momento deben brindar el hombro al que sufre. La gente quiere que estés con ellos para resolver los problemas del día a día como el del agua. Que se sepa quién es el que se mueve por mí.

-¿Crees que la abstención es una estrategia efectiva para demostrar el desacuerdo o piensas que el voto no puede impulsar cambios?

-No hay un todo y un nada. Hay momentos en que la estrategia de la abstención tiene un mensaje y logra un objetivo. Y hay momentos en que el camino es poder aglutinar el rechazo a través del voto. Si hay algún tema es derrotar la estrategia de Maduro de dividir el voto opositor. No es por el acuerdo de los jefes que lograremos el éxito es con la defensa de ese voto unitario y ese es el reto

-¿Primero Justicia tendrá candidato presidencial para las elecciones del 2024?

-Si.

Foto: Raúl Romero

-¿Cómo mujer profesional, madre y política cuál crees que debe ser el rol a partir de ahora de las venezolanas dentro de esta sociedad post pandemia?

-Yo creo que el rol lo construimos todos los días. Hay miles de mujeres venezolanas en ejercicio, en el protagonismo del día a día en cada uno de sus ámbitos. Somos 52% de la población venezolana y tenemos unos pesos diferenciados a los que hay que hacer frente.72% de los hogares tienen a una mujer al frente en nuestra sociedad… La pobreza en términos globales afecta a las mujeres, pero además hay diferencias salarios o en el acceso a los puestos de trabajo.  Las profesionales y también las estudiantes que se están formando tendrán en sus manos la toma de decisiones en todos los campos de nuestra sociedad.

-¿Qué tiene la mujer llanera que no tiene por ejemplo las de Maracaibo o las caraqueñas?

Adoro Maracaibo y tengo muy buenos amigos allá y he vivido en Caracas y me siento muy cercana a esta ciudad. Tengo que confesar que como llanera en ambas ciudades he dejado huella porque las llaneras somos muy frontales, audaces y determinadas.

-Si tuvieras que elegir a un político o a una política como inspiración ¿quién sería?

(Pensativa) A pesar de que esta respuesta no sea popular quienes me conocen saben muy bien que Julio Borges ha sido gran inspiración para mí en cuanto a mi pensamiento democrático e institucional. Si tengo que escoger a una mujer política es esa Ángela Merkel porque ella marcó pauta y llevó su país sin mayores estridencias a lo que es la Alemania de hoy.

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