Pareciera imponerse una vez más los intereses económicos por encima de la democracia y los derechos humanos

“Pareciera imponerse una vez más los intereses económicos por encima de la democracia y los derechos humanos” es la conclusión a la que llega la internacionalista Giovanna De Michele en su videocolumna para HispanoPost. Esto en referencia a la posición que tanto Estados Unidos como Francia han adoptado frente a Venezuela.

Advierte que en un momento en el que en “Venezuela todavía no hay garantías plenas para la defensa de los derechos humanos -es decir, los dos grandes baluartes del sistema internacional, democracia y derechos humanos, aún están en entredicho- desde Washington se considera la posibilidad de flexibilizar sanciones para conseguir algunos objetivos que son de interés particular de Estados Unidos”.

Pero esto no es todo, de acuerdo con la experta. A su juicio, “el asunto cobra todavía más vigencia cuando vemos propuestas como la del presidente francés, Emmanuel Macron. En el sentido de que Irán y Venezuela puedan ingresar al mercado petrolero internacional, puedan contribuir con la oferta de petróleo en el mundo a cambio de que se logre bajar los altísimos precios del combustible a nivel internacional”.

Al comienzo de su videocolumna De Michele hace énfasis en que vivir en democracia ha sido considerado, hasta hace poco tiempo, un derecho humano fundamental. “Defender, preservar, promover los derechos humanos ha sido considerado como una tarea inalienable de todos los gobiernos del mundo. De hecho, se ha considerado que todo aquel gobierno que esté en capacidad de defender los derechos humanos de una población en cualquier parte del mundo, pues debe actuar en consecuencia”, señala.

Y eso se ve de manera muy particular en América Latina y más específicamente en el caso de Venezuela, según la internacionalista. “No es para nada despreciable, ni es un elemento de poca importancia el hecho de que sea precisamente en esta era cuando Estados Unidos se plantea la posibilidad de flexibilizar sus sanciones a Venezuela, independientemente de que en Venezuela todavía no existan garantías para un proceso electoral absolutamente democrático, transparente, donde las reglas del juego valgan lo mismo para todos los participantes”.