La federación iraní de fútbol (FFIRI) anunció el martes, a través de los medios estatales, que le habían retirado la asignación de entradas para el próximo Mundial una semana antes del partido inaugural.
Según la normativa establecida por la FIFA, el organismo rector mundial de este deporte, aproximadamente el 8% de las entradas para cada partido de la Copa del Mundo se reservaban para cada selección participante, de modo que las federaciones nacionales pudieran venderlas a sus aficionados.
Irán tiene previsto disputar sus tres partidos de la fase de grupos en Estados Unidos a finales de este mes: contra Nueva Zelandia y Bélgica en Los Ángeles, y contra Egipto en Seattle.
El apoyo popular iraní a la selección nacional trasciende las divisiones sociales, regionales y políticas, convirtiéndose en una poderosa fuerza unificadora.
Sin embargo, la FFIRI declaró el martes que su asignación de entradas había sido retirada, y que, “en las circunstancias actuales, la federación no puede proporcionar ni una sola entrada a los seguidores de la selección nacional”. No especificó quién retiró la asignación.
“Esto ocurre a pesar de que muchos aficionados al fútbol iraní ya habían hecho planes de viaje y de asistencia basándose en el proceso anunciado oficialmente”, añadió.
La selección iraní de fútbol aterrizó el domingo en Tijuana, ciudad del noroeste de México, justo al lado de la frontera con Estados Unidos, mientras Teherán criticaba a Washington por las restricciones de visado impuestas al equipo, que limitarán el tiempo que este pueda pasar en Estados Unidos.
Según Reuters, esta es la primera vez desde la creación de la Copa del Mundo en 1930 que un país anfitrión recibirá a un país con el que está activamente en guerra.
Con información de CNN
