¿Qué repercusiones tendrían para Venezuela las sanciones contra Rusia?

En la madrugada del jueves 24 de febrero, el presidente ruso Vladimir Putin anunció una «operación militar» en la región del Donbass, al este de Ucrania, cuyo territorio está ocupado por dos grupos separatistas que se autodenominan República Popular de Donetsk y República Popular de Lugansk. Como preámbulo a este ataque, el pasado 22 de febrero Rusia reconoció, precisamente, la autonomía de Donetsk y Lugansk en fronteras que existían cuando ellos proclamaron su independencia en 2014.

Poco antes de la incursión militar, la Casa Blanca había dicho que creía que un ataque al país europeo se desarrollaría en las próximas horas, después de detectar que Rusia estaba cerrando su espacio aéreo y movilizaba tropas hacia el este de su vecino, informó France 24.

Sin embargo, desde hace varias semanas Europa y Estados Unidos han intentado disuadir a Rusia amenazando con imponer sanciones, lo cual hasta el momento no ha surtido efecto visto las acciones ordenadas por Putin.

Hoy la Unión Europea denunció «un ataque contra la estabilidad de Europa y el orden internacional» y pidió a Rusia que retirara sus tropas de Ucrania, al tiempo que anunció sanciones masivas contra «sectores estratégicos» de la economía rusa.

«Rusia no solo está atacando el Donbass, tampoco Ucrania. Su objetivo es la estabilidad de Europa y el conjunto del orden internacional», indicó en Bruselas la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reseña La Vanguardia.

Previo a esta declaración, el 22 de febrero, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ya había anunciado una serie de sanciones contra Rusia, cortando su financiamiento de Occidente y castigando sus bancos y su élite, en represalia por lo que llamó el «comienzo de una invasión» a Ucrania, informó el medio DW. «Estamos implementando sanciones sobre la deuda soberana de Rusia”, dijo el mandatario estadounidense en ese momento.

Ahora, qué repercusiones tendrían para Venezuela las sanciones contra Rusia tomando además en cuenta que Nicolás Maduro ha expresado abiertamente su apoyo a Vladimir Putin desde que comenzó el conflicto.

Para Félix Gerardo Arellano, internacionalista y profesor titular de la Universidad de Venezuela, las sanciones económicas contra Rusia “van a ser más duras que nunca”, por lo que van a debilitar un poco más la economía de ese país.

“Rusia tiene una economía débil. Es un gigante nuclear y un enano económico-financiero, pero las sanciones también han demostrado que no tumban gobiernos y Putin logrará respaldos en la geopolítica del autoritarismo para continuar con su actitud beligerante. Putin se siente fortalecido”, dijo Arellano.

Aseveró que, en el mediano plazo, van a repercutir en Venezuela porque la administración de Maduro, como parte de los mecanismos de excluirse y evadir las sanciones por parte de Estados Unidos, ha usado mucho a Irán, Turquía y fundamentalmente a Rusia.

“En la medida en que el gobierno de Miraflores no puede mayormente utilizar el sistema financiero internacional, el gobierno de Nicolás Maduro ha optado por el apoyo de los gobiernos autoritarios y el sistema financiero ruso ha sido una de las válvulas de escape. Eso quedaría parado cuando las sanciones se apliquen contundentemente, y más con el apoyo de Europa”, explicó.

“Eso en el mediano plazo le va a poner más limitaciones a la situación financiera de Miraflores, pero eso no tumba gobiernos, ni paraliza a Putin en sus aires expansionistas. Esas sanciones de carácter financiero a Rusia complican su futuro comercial y económico y le pueden complicar a Venezuela”, insistió.

Agregó que en el corto plazo “hay un Putin fortalecido y una Miraflores fortalecida y empoderada, que creo que ahora va a ser más dura frente a una posibilidad de negociación. Se va a presentar más arrogante, porque en este momento se siente en el esquema del poder que ha logrado Putin formalmente incorporando otra parte de Ucrania en sus premios”.

Con respecto a la incursión de otros países en el conflicto entre Rusia y Ucrania, Eloy Torres, analista internacional y miembro directivo del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales, señaló que todos tienen derecho a opinar, pero no a involucrarse. “Por ejemplo, en el caso de Venezuela, esta no tiene nada que ver con el problema. Además, Venezuela no tiene ni la capacidad, ni el poder, ni la prestancia, ni la estatura estratégica para involucrarse en un conflicto de esa magnitud”, apuntó.

Antes de que se produjera el ataque ruso, ayer el economista y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, ofreció un análisis en su cuenta de Twitter. Entre algunos de los puntos que abordó está: “La fuerte relación entre los gobiernos de Rusia y Venezuela y el aislamiento de nuestra economía frente a occidente, hace que los impactos de esta guerra potencial se acerquen a nuestro país mucho más que en cualquier conflicto internacional previo”.

Aseveró que hay un riesgo de que el gobierno de Maduro reconozca a las provincias rebeldes y “entre de cabeza al conflicto político internacional, colocándose en el frente enemigo de USA, Europa y sus aliados. Un conflicto adoptado que amplifica la ya negativa situación internacional del país”.

Advirtió, como de hecho está ocurriendo, que “es de esperar que la acción rusa genere casi de inmediato un conjunto de reacciones centradas en sanciones de alto impacto contra ese país, que generará efectos económicos severos sobre esa economía y todo su eje de influencia, dentro del cual se encuentra Venezuela”.

León recordó que el comportamiento de la Bolsa de Valores de Moscú muestra los impactos negativos que los inversionistas prevén sobre la economía rusa. “Esto puede tener impactos negativos en la relación económica Rusia-Venezuela, aunque al revés podría preverse un fortalecimiento en su relación política”.

Si bien el conflicto Ucrania puede generar impactos al alza en los precios del petróleo, el experto aseguró que la capacidad de producción formal venezolana está restringida por sanciones y “su crecimiento informal (evasión) tiene alta dependencia a Rusia (insumos) y sus aliados, lo que podría complicarse”.

Agregó que en medio de un gran conflicto internacional, “Rusia buscará mostrar su fuerza política internacional y es previsible que Venezuela aparezca en el escenario de irreverencia rusa frente a USA y podría ir más allá de discursos diplomáticos”.

El economista sostuvo que cualquier movimiento del gobierno venezolano de apoyo concreto a Rusia, más allá de un discurso diplomático, será visto por Estados Unidos “como agresión mayor en su propia área de influencia y las consecuencias serán inmediatas, empezando por el bloqueo a cualquier posibilidad real de negociación”.

“Esta potencial guerra, tan aparentemente lejana a nuestro país, lamentablemente puede tener efectos políticos y económicos severos y probablemente nos obligará a revaluar la proyecciones de crecimiento moderado del 2022”, pronosticó León.

¿Cuál es el origen del conflicto entre Rusia y Ucrania?

El conflicto entre Rusia y Ucrania tiene más de 1.200 años de historia. Así lo señaló Eloy Torres, quien destacó que “estas naciones, incluso Bielorrusia, jamás conocieron la integración. Ellas estuvieron bajo la célula del zarismo, una forma imperial que acabó cuando Vladimir Ilich Uliánov tomó el poder en 1917, hasta que en 1991 la Unión Soviética, como experimento, falleció”.

Detalló que esos pueblos han estado subordinados a la gran Rusia imperial zarista. Ucrania era la frontera rusa. En tanto, los bielorrusos, o lo que llaman la “Rusia blanca”, eran de menor proporción, pero formaban parte de un solo conglomerado. Durante muchos años, a pesar de las diferencias a nivel de dirigentes, “aguas abajo” se consolidó una fuerte relación entre estos tres pueblos. Y destacó que tanto Ucrania como Crimea forman parte de la influencia rusa.

Por su parte, Arellano reiteró que el conflicto entre ambas naciones ya existía. “En 2014, luego de que Rusia logró anexarse Crimea, Sebastopol​ formó grupos pro rusos, los apoyó financieramente con armamentos y allí se vino dando una guerra civil que llevó a los acuerdos de Minsk del 2015, que se suponía que paraban el conflicto, pero este continuó y ahora Putin decide reconocer esas dos repúblicas (Donetsk y Luhansk), alegando que allí hay pueblo ruso que tiene que defender y justifica el envío de tropas a esa zona”.

Subrayó que otro objetivo político diplomático es paralizar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El elemento central de esta crisis es Crimea, la península del Mar Negro, dijo Torres, la cual ha sido disputada por siglos entre los distintos factores geopolíticos de la zona.

Explicó que, en principio, Crimea no era rusa ni ucraniana, era turca. No obstante, hubo confrontaciones y se llegó a un acuerdo, el cual le concedió a Rusia, desde el año 1.654, la titularidad de esa península. Allí la Unión Soviética, a lo largo de los años, fue construyendo paulatinamente sus bases navales nucleares, por lo que la península fue rusa hasta que el presidente en ese entonces, el líder soviético, Nikita Jrushchov, cuya madre era ucraniana, en 1954 le dio como regalo a Ucrania la titularidad de Crimea, y eso no le agradó a los rusos.

“Luego, Mijaíl Sergueievich Gorbachov venía encaminado a introducir reformas, pero no tocó el tema de la titularidad de Crimea, lo dejó en manos de Boris Nikoláyevich Yeltsin, quien llegó al poder y legalizó la separación de las 15 repúblicas federadas. Entonces, Rusia concedió a Ucrania la titularidad de Crimea, no la peleó, y en Crimea quedó estacionada la flota naval y nuclear rusa, por lo que Rusia se vio obligada a pagar un alquiler a Ucrania, según lo convenido en esa acta de separación. Y así hasta que llegó Putin, quien se propuso recuperar ese espacio, porque él necesita un territorio que le permita vincularse directamente desde la frontera rusa con Crimea”, manifestó Torres.

¿Cuál ha sido el papel que ha jugado China en el conflicto?

Arellano señaló que China ha tenido “prudencia” con respecto al conflicto entre Rusia y Ucrania y “no estaría dispuesta a financiar una guerra compleja y larga”.

Torres indicó que viene un nuevo equilibrio en las relaciones internacionales. Considera que Vladimir Putin debe estar atento a lo que está ocurriendo, por cuanto él tiene detrás un factor que es muy peligroso tanto para Rusia como para Estados Unidos, que es China.

Explicó que “durante este conflicto Putin firmó un convenio con el gobierno chino, la unidad de China y Rusia contra Occidente, pero mientras firmaban ese convenio en los colegios y en la prensa se reiteraba y se recordaba cómo Rusia se aprovechó de la debilidad de China, producto de las guerras del opio, en el siglo XIX, para quitarles territorio”.

Añadió que China tiene 1.350 millones de habitantes y necesita espacio y “eso es un eminente conflicto que a lo largo de los años pudiese generar un problema entre China y Rusia. En las relaciones internacionales la hermandad no existe, lo que existe es el interés, y China tiene un interés que es buscar espacios para meter a su gente”.

En este sentido, Arellano advirtió que “China también tiene sus proyectos expansionistas, el más delicado es Taiwán, pero también el Mar del Sur de China”.

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