La protección de la infraestructura crítica en Venezuela es una inversión estratégica clave para la rentabilidad empresarial, no un simple gasto, asegura la Corporación Solsica. Advierte que factores como el aumento de las necesidades energéticas, las interrupciones del suministro y las fluctuaciones de voltaje representan riesgos significativos.
De allí que l falta de adaptación a esta realidad puede llevar a pérdidas económicas sustanciales, impactando directamente los ingresos, la continuidad operativa y la reputación de la empresa.
La ingeniera electricista de la Corporación Solsica, Laura De Jongh, destaca que la protección de la infraestructura crítica es indispensable y va más allá de los centros de datos: abarca sectores vitales como el alimentario y el de la salud.
De Jongh lo ilustra con un ejemplo en una planta de producción de alimentos: “Una línea de producción es un proceso continuo. Tienes varias máquinas sincronizadas, y si una falla, se ve afectada casi toda la línea. Todas dependen de la electricidad. Si se va la luz, aunque tengas planta eléctrica, las máquinas se apagan por segundos, tiempo suficiente para desconfigurarse”.
Esta interrupción, por breve que sea, tiene consecuencias. “Si la máquina que mantiene las condiciones de salubridad se apaga o se desconfigura, se pierde toda la materia prima de ese lote”, explica De Jongh.
En el sector farmacéutico, donde el trabajo continuo es crítico, de acuerdo con la experta: “Por un corte de energía que puede durar apenas unos segundos, se puede perder mucha materia prima, lo que se traduce en la pérdida de una gran cantidad de dinero”.
