El venezolano está frente a un dilema emocional e instrumental muy grave con respecto al tema electoral, afirmó el director de la encuestadora Datanálisis, José Antonio Gil Yepes.
Reveló que 83% de los venezolanos quieren unas elecciones presidenciales. Estarían dispuestos a votar en las parlamentarias, pero quieren unas elecciones parlamentarias junto con las presidenciales, afirmó.
Agregó que solamente 9% de los venezolanos están dispuestos a votar en parlamentarias nada más, lo cual coincide y nos sorprende. Agregó que solo 11% dice que está muy dispuesto a votar. Estaríamos en el escenario de una ausencia electoral impresionante nunca vista en Venezuela, expresó.
Gil Yepes sostiene que la interrogante de votar o no surge porque las condiciones electorales que se van dando son condiciones que las encuestas previas muestran que son las que el ciudadano no quiere.
El venezolano quería una renovación del Consejo Nacional Electoral, sí, pero por la Asamblea Nacional de Juan Guaidó, no por el Tribunal Supremo de Justicia. Quiere unos partidos libres, pero entonces los partidos ahora están intervenidos, judicializados, acotó.
Sin embargo, señaló que otra opción que pueden tomar las toldas políticas y la población es que se vayan sumando otras condiciones que pudieran motivar el voto, como sería la apertura del Registro Electoral para que se inscriban los nuevos votantes o el derecho a votar de los venezolanos en el exterior, sin pedir otra cosa sino una cédula, cosa que no se ha dado en ocasiones anteriores ya. En este momento tienes una serie de condiciones que no van con ese 83% que quiere votar en unas elecciones presidenciales, refirió.
Destacó que el dilema se completa en el hecho de que tienes el problema de que la única herramienta que tú tienes para expresarte políticamente es el voto, porque los demás caminos han mostrado que no son un mecanismo que ha sido capaz de producir un cambio.
Ahí está el dilema de los venezolanos y van a tener que escoger en una forma que nunca se van a sentir cómodos. Ni no votando entregando su poder, ni votando perfectamente cómodos porque saben que lo están haciendo bajo unas condiciones que se han ido construyendo de una manera que no coincide con lo que aspira la mayoría, puntualizó el directivo de Datanálisis.
Oswaldo Ramírez, director de ORC Consultores, considera que el escenario de una abstención sin precedentes es una posibilidad, pero advierte que aún falta mucho tiempo para el proceso.
Estamos viviendo una situación de coronavirus y es totalmente inédita, ya tenemos casos en otros países donde las elecciones siguen suspendidas. Eventualmente también hay que ver qué pasa con las máquinas, si llegan o no porque no hay hardware electoral en este momento en el país, dijo.
Con respecto a la postura del liderazgo opositor ante la diatriba de participar o no, expresó: Hay que ver y determinar si efectivamente este evento de parlamentarias sirve como una palanca para acciones mucho más contundentes por parte de la alternativa democrática y de la sociedad civil, pero ese marcador de coronavirus puede afectar cualquier decisión, incluso a horas de llevarse a cabo este proceso.
Entre las estrategias que puede tomar la oposición está la organización para tratar de utilizar el evento como palanca política para efectos de la presión interna, y la segunda opción es seguir la ruta internacional de descrédito contra ese proceso electoral, ya muchas naciones han dicho que no la reconocerán. Por ahora esas son las dos alternativas, sostuvo.
Ramírez coincidió con Gil Yepes en que no están dadas las condiciones para una elección transparente. No hay posibilidad de participación de los partidos políticos. Lo que hemos visto es un secuestro literalmente de las tarjetas y entregadas a unas personas que de cierta manera están en duda, por parte de la sociedad, su reputación y su naturaleza de que estén actuando de manera transparente y legítima, acotó.
Advirtió que una elección parlamentaria no resuelve para nada esta crisis política estructural. Simplemente lo que estamos viendo son elementos que avivan el fuego de conflicto, al no permitir que haya una elección que corresponda para poder destrabar el juego y generar un proceso de medición que le permita saber a las fuerzas políticas cuál es su apoyo.
Hay que tomar en cuenta, además, que hoy los ciudadanos están concentrados en sus asuntos personales, en poder resolver y salvarse de la crisis económica, del alto costo de la vida, la crisis de servicios públicos, y más en este tiempo de pandemia. Se están configurando mayores niveles de tensión social y los ciudadanos lo que están pendientes es de cómo vivir, de cómo resolver y terminan desapegándose de lo público, de la política en general, puntualizó.
