130 días para aprender

- Publicidad -

Sería ingenuo pensar, aunque hay muchos que lo hacen, que lo sucedido en España en estos últimos cuatro meses, 130 días para ser exactos, es el fruto del triunfo de la Democracia. 

Los partidos más votados por los españoles en las pasadas elecciones generales del 20 de diciembre… ¡de 2015!, no han sabido llegar a un acuerdo para gobernar. Han pasado esos 130 días y nos vemos abocados a repetir unas elecciones que no darán resultados diferentes a los pasados. Se volverán a repetir las votaciones, los resultados variarán de forma inapreciable y nos encontraremos en el día de la marmota.

- Publicidad -

El disfrute de la Democracia tenía que haber obligado a los partidos a llegar a un acuerdo de Gobierno, pensando en los contenidos, pensando en el ciudadano, en la economía, en el trabajo, la educación, la salud. Pensando en el bien común. Pero lo sucedido, el espectáculo lamentable al que hemos asistido, no ha sido más que una partida de egos superlativos en la que cada uno de los jugadores principales sólo pensaba en su culo; en el trono en el que quería dejar descansar sus posaderas.

Mariano Rajoy, presidente en funciones, se ha hecho el desaparecido. Llegó a decir que tenía “la agenda vacía”, por si alguien quería reunirse con él. Nadie lo quiso hacer. El gallego jugó su carta, la suya nada más. Desde todos los lados se le pedía que se hiciera a un lado para facilitar algún acuerdo, pero el viejo zorro prefirió ver los toros desde la barrera. “Que se maten entre ellos y yo me quedo calladito. Cuando el horizonte esté despejado asomo la barbilla de nuevo”, podría haber pensado. Y ahí está, frotándose las manos y seguro de sí mismo ante las nuevas elecciones. Ya no se le van a poder negar las reuniones de nuevo.

Pedro Sánchez, al que algunos llaman ya “el breve”, no ha conseguido lo que tanto anhela: la Presidencia del Gobierno de España. Y no lo conseguirá. Se le acabó su turno y se le empieza a caer el castillo: hoy ha anunciado su espantada la que fuera gran fichaje de Sánchez para esta legislatura, Irene Lozano, después de que ya lo hiciera horas antes una histórica socialista, Carme Chacón, quien tuvo la caradura de decir “los motivos me los guardo”. Como si fuera una colegiala y capricho. Se guarda los motivos de su salida del partido ante millones de votantes que dieron su voto para que gente como ella nos gobernase. 

Pedro el breve, o Pedro el guapo, el efebo socialista, no ha pasado de ahí, de la foto. Ha reconocido equivocarse al llamar “indecente” a Rajoy. Cuando ya no había vuelta atrás. Ha acabado a tortas con Pablo Iglesias, Podemos, de quien dijo “nuestros votantes no comprenderían que no nos entendiéramos”. Eso sí, porque no le quedaba más remedio para salvar una décima de decencia, se mantuvo fiel a su acuerdo con Ciudadanos y Albert Rivera. Total, para qué.

Pablo Iglesias, el nuevo descubrimiento. “El coletas”. Un nuevo tirano a la vista, un déspota con todos los ingredientes, un dictadorzuelo en ciernes. Iglesias domina la escena, sabe mejor que nade cómo acaparar portadas, informativos. La imagen, “la propaganda”. Supo convencer para llegar a ser casi la segunda fuerza en España con sólo dos años de vida política como partido. Prometió, convenció, pero no cumplió. Ni dentro ni fuera. No quiso cumplir porque sus objetivos podían ser sólo dos: vicepresidencia del Gobierno liderada por Pedro Sánchez, para dinamitarlo desde dentro, o nuevas elecciones para aplastarlo desde fuera, porque el socialista no ha salido bien parado de todo este desmadre.

Cuando pudo ver que se complicaba la consecución de su objetivo, porque se podía ver apoyando al PSOE pero sin formar parte del gobierno, le dio el abrazo de Judas a su número dos, al más moderado, al único que no quería que se repitiesen las elecciones, al que supuestamente propició el Pacto del Prado con la mediación de Mónica Oltra (Compromís), ese último intento in extremis que se presentó de la mano de Joan Baldoví (Compromís) para salvar la situación. Iñigo Errejón, el diputado con cara de niño. La cara amable y moderada de la izquierda radical, Podemos. El resultado: zasca en toda la cara y rebajado a los escalones del desprecio. Su sustituto, Pablo Echenique.

Albert Rivera, un líder a la espera. En silencio, prudente y al escucha. Dispuesto y atento. Pero sin más. Ni menos. Ha sido la pelota de este juego de tronos, con minúsculas, que hemos presenciado en las Cortes españolas. Futuro.

El resto, menores en poder, como Izquierda Unida, Compromís, etc, han permanecido coherentes con sus votantes. Tratando de apoyar un gobierno de cambio o un gobierno a la valenciana. Desde luego, por sus votos y enfrentados a los grandes, han sido los verdaderos ganadores de esta batalla política.

Una cosa está clara. Se reclama cambio, se respiran intenciones, se vota para ello… pero lo cierto es que nada parece haber cambiado: las posiciones personales priman sobre las generales. Los sillones de cuero siguen siendo un gran atractivo hasta para aquellos que escenificaron el cambio radical.

Han sido 130 días para aprender, pero auguro un fracaso del sistema. No habrá cambio, no habrá revolución. Y si no, al tiempo. Lo veremos el 26 de junio.

- Publicidad -

Más del autor

Artículos relacionados

Lo más reciente

Ronaldinho regresa a Venezuela para presentarse en un juego de exhibición de la Liga Monumental

El exfutbolista brasileño Ronaldinho regresa a Caracas este 4 de junio, informó Miguel Mora, directivo del Deportivo La Guaira. Arribará al país de la mano...

Países de Medio Oriente condenan ataques de Irán contra Kuwait y Bahrein

Una serie de países de Medio Oriente condenaron los ataques perpetrados por Irán durante la noche contra Bahrein y Kuwait, donde decenas de personas...

Copa Airlines reanuda sus vuelos entre Panamá y Barcelona

Copa Airlines reinició este martes sus operaciones aéreas entre Panamá y Barcelona, con la llegada de su primer vuelo al Aeropuerto Internacional General José...

¿Quieres recibir las notas de mayor interés en tu email?

Comparte con nosotros tu email y te haremos llegar las noticias de mayor relevancia directo a tu correo