La crisis venezolana ha golpeado la vida de los ciudadanos en todos los ámbitos. Entretenimientos que antes estaban al alcance de cualquiera hoy en día se han convertido en un lujo. Pasa con el cine. A la fecha, ir a ver una película una tarde común y corriente amerita de un presupuesto que no es común y corriente.
El sueldo mínimo no alcanza para ver ni una cinta al mes, sobre todo si asistes a la función con una o dos personas. Para ir al cine en Venezuela hay que hacer un esfuerzo y jugar con las ofertas y posibilidades. Personalmente voy siempre en lunes para pagar la mitad y además trato de gastar lo justo a la hora de comer dulces.
Sin embargo, más allá de la crisis y los problemas económicos, el bienestar que genera una tarde de cine es invaluable. No se trata de la película que vayas a ver, de lo que te comas, de la comodidad de la sala o de la compañía. La experiencia completa de ir al cine genera una sensación de normalidad que cualquiera que viva en la Venezuela de hoy necesita.
El cine es la rutina de la infancia por excelencia, es la sorpresa, la imaginación, la creatividad, el lugar de encuentro de muchas reminiscencias. Cuando volvemos a él, todo lo que hemos experimentado en las salas oscuras vuelve. Este entretenimiento que podría parecer intrascendente nos acerca a momentos felices, nos hace recordar inconscientemente situaciones agradables de nuestras mejores épocas.
He escuchado decir a muchos psicólogos que conectar con emociones positivas y placenteras en el día a día combate el desaliento y la pesadumbre. Nos hace salir de la rutina para centrarnos en algo más que las cuentas por pagar, el problema de los servicios públicos y el sinfín de situaciones vulgares y desagradables que se atraviesan en un país en crisis aguda como Venezuela.
No le estoy recomendando evasión o que ignore sus problemas, le recomiendo que añada belleza a su vida. Que de vez en cuando se enfoque en paisajes distintos al de sus ámbitos regulares y trate de ser feliz para recargarse de la energía que necesita para trabajar y seguir adelante.
Ver películas en su casa, computadora o tablet está bien. En esta época todos consumimos cine lejos del cine, hacerlo también es necesario. No obstante, hay que tener presente que ir al cine es otro tipo de experiencia que vale mucho la pena.
Si puedes, si tienes la opción de elegir, invierte en ti, hazlo por tu salud mental, notarás la diferencia.
Luisa Ugueto Liendo
@luisauguetol
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