La economía venezolana inicia el año 2026 con la primera subasta cambiaria, un mecanismo diseñado para estabilizar el mercado y reducir la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo. Asdrúbal Oliveros, economista y consultor, destacó la importancia de estas operaciones para la asignación de divisas.
Explicó en entrevista concedida a Román Lozinski para el Circuito Éxitos que el grueso del petróleo venezolano se vende actualmente a Estados Unidos. Esta venta, que ya no sufre los descuentos del pasado, se liquida en dólares a través de transferencias bancarias en dicho país.
“Pasamos de vender petróleo en efectivo o en criptomonedas a cobrarlos a través de transferencias de bancos en los Estados Unidos”, afirmó.
La banca privada jugará un rol clave en la asignación de divisas. “La banca debe seleccionar a los clientes, quien debe establecer que los clientes estén en los sectores señalados”, señaló Oliveros.
Sin embargo, advirtió que esta primera intervención no resuelve los problemas estructurales de la economía. “Sigue habiendo una demanda importante y muchas expectativas que deben resolverse”, indicó.
Para Oliveros, el éxito del plan depende de varios factores. El primer punto es establecer “reglas claras de subasta” que definan precios por oferta y demanda, buscando que el tipo de cambio oficial se asemeje al del mercado.
Segundo, el gobierno debe controlar la emisión de bolívares y el déficit fiscal para evitar presiones inflacionarias. Tercero, la comunicación oficial es fundamental para “señalar hacia dónde van las políticas económicas y moderar las expectativas”.
Y, finalmente, un diseño adecuado de las subastas podría atraer oferentes privados, contribuyendo a mejores condiciones cambiarias y al financiamiento de importaciones, que se estima en unos 700 a 1.000 millones de dólares mensuales en una economía en crecimiento.
