Este es uno de los bodegones más económicos que he visitado, dijo una mujer de unos 35 años de edad que recorría, aún con el carrito vacío, uno de los muchos bodegones que se consiguen en Las Mercedes, al sureste de Caracas.
La mujer, que estaba acompañada por un grupo de amigas y un solo hombre, consultaba el precio de un paquete de 96 tampones en la máquina: ¡Mira esto! Cuesta 2.196.000 bolívares, al cambio de hoy son como 31 dólares, es un dineral, pero si lo comparas con el precio de las farmacias está súper bien, dijo.
Más adelante se encontró con el único hombre del grupo, que estaba dándole una especie de charla de licores a sus amigas. Yo he recorrido casi todos los bodegones de Caracas. Comprar comida en estos lugares es absurdo porque no es comida para alimentarte, sino para chuchear. Pero comprar licor a veces vale mucho más la pena aquí que en una licorería.
El bodegón que uno de los más grandes de los que están ubicados en Las Mercedes, cuenta con una venta de paletas heladas y otra de galletas en la entrada.
Estoy cansada de que me digan enchufada por venir a comer para acá, dijo una mujer de unos 20 años de edad. Yo ni siquiera entró al bodegón, solo compro galletas o helado y le llevo a mis sobrinos, agregó.
Pero la existencia de bodegones a lo largo y ancho de la ciudad no se limita a una urbanización en específico, por lo general se consiguen en las zonas más transitadas de Caracas.
Un joven empresario comentó: Ciertamente muchos de estos bodegones son de los enchufados. Eso se sabe porque hay que ser honestos, quiénes tienen la posibilidad de traer un container son ellos. Pero también estamos los pequeños empresarios que viajamos y traemos mercancía de acuerdo con el consumo de nuestros visitantes.
Son pocos los bodegones donde se puede conseguir productos de primera necesidad, lo que hay son chucherías, artículos de higiene personal, cereales, productos para limpiar el hogar y licores. La mayoría son productos importados; algunos a precios están expresados en bolívares, pero generalmente están en dólares.
El local ubicado en Boleíta, al este de la capital, no registra el mismo volumen de visitas porque es mucho más pequeño. Lo bueno es que estamos ubicados en una torre empresarial. Siempre baja alguien a comprar algo, porque somos la única opción a la redonda, salvo que tengan más tiempo de ir al centro comercial, afirma el comerciante.
Yo por comodidad he optado por comprar la mayoría de mis productos o en bodegones o a amigos que venden por encargo. Por ejemplo: yo tengo un chamo que me vende carne, otro que me vende el pollo y otro que me vende el queso y el jamón. Todo por encargo y me lo llevan a la casa… los productos de higiene personal, limpieza y los cereales los compro en bodegones, pero esto jamás va a sustituir a los supermercados, dijo una mujer de unos 50 años de edad que entraba al comercio de Boleíta.
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