En la oficina de la vicepresidencia de Economía de Nicolás Maduro y en la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional del presidente interino, Juan Guaidó, se ventila una discusión muy parecida: pagar o no los intereses del bono de Pdvsa 2020 que vence mañana y que tiene como colateral el 50,1% de las acciones de la refinería Citgo.
Si bien hay un período de gracia de 30 días, esta es la primera decisión de Estado que podría traer consecuencias de gran relevancia en lo que se refiere al ejercicio del poder desde que se iniciara la usurpación del cargo de la Presidencia de la República de Venezuela el 10 de enero de este año.
No obstante, ni para Maduro ni para Guaidó esta decisión es sencilla por las complicaciones derivadas de las sanciones impuestas por Estados Unidos, por un lado, y por la rigidez burocrática que supone movilizar fondos, que en teoría están bajo la tutela del presidente Interino, por el otro.
El pago total de los intereses del Pdvsa 2020 es de 71,6 millones de dólares. Este ha sido el único bono pagado rigurosamente por la administración de Maduro y, por lo tanto, no está en default. Sin embargo, el enfrentamiento político entre Guaidó y Maduro colocan en jaque el pago de esta deuda.
El Pdvsa 2020 representa el bono más importante de toda la deuda venezolana, según algunos analistas. Posee como colateral, ante un posible impago, 50,1% de las acciones de la filial de Petróleos de Venezuela en Estado Unidos.
Venezuela entregó a la petrolera rusa Rosneft 49,9% de Citgo en garantía a cambio de un préstamo por 1.500 millones de dólares hace casi 3 años. El 50,1% restante de las acciones es el colateral para los tenedores del referido bono.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió el pasado 29 de enero una serie de sanciones contra sector petrolero, que incluía el traspaso a Guaidó de todas las cuentas y activos en suelo estadounidense pertenecientes a la República de Venezuela. Esta estrategia resultó ser una suerte de embargo a Pdvsa; de allí surge ahora la interrogante de quién pagará el cupón próximo a vencerse.
El Pdvsa 2020 surge como un intercambio del Pdvsa 2017. En un oficio de la empresa de fecha 16 de septiembre de 2016, la estatal petrolera invitaba a los tenedores de este bono a intercambiarlos por el de 2020, ganando así más tiempo para el pago de esa deuda.
La deuda venezolana en impago ascendía a un total de 60.000 millones de dólares, según Bloomberg. En contraste, las reservas internacionales registradas por el Banco Central de Venezuela suman 8,5 millones de dólares.
