La cuarentena por el COVID-19 significa un duro revés para los comerciantes informales con puestos en la calle. Esto ha llevado a algunos de ellos a ser más inventivos para aumentar el ingreso y mantener la fuente de sustento de sus familias.
«Vendo productos de limpieza y me los traje al apartamento. En cada puerta colocamos un papel con la lista de productos y los vecinos vienen a retirarlos luego de hacer la transferencia», contó un residente de un conjunto de dos edificios en Candelaria, que solicitó guardar su nombre en reserva.
Este vendedor informal ofrece jabón líquido y suavizante para la ropa, desinfectante, cloro normal y jabonoso, desgranante y lavaplatos. En el papel del aviso con el mensaje «Quedate en casa» están los teléfonos para contactarlo y hacer la transferencia.
«Entré en pánico cuando la policía nos prohibió estar en la calle, pero enseguida se me prendió el bombillo y ahora vendo harina de maíz, azúcar y huevos en el apartamento», narró una residente de otro edificio en San José. Señaló que la forma de pago es en efectivo o por transferencia. «En el edificio viven muchas personas mayores. Si el negocio se mantiene con la alta demanda de ahora después de la cuarentena, pienso quedarme en casa vendiendo y de paso ayudo a los vecinos abuelos y abuelas».
Una vecina de un conjunto residencial cerca de la Avenida Panteón ya vendía carne a domicilio unos meses antes de la cuarentena, pero en la contingencia sanitaria la demanda aumento entre los vecinos, especialmente los adultos mayores cuyos hijos les hacen la transferencia bancaria. «Ofrezco combos que por ahora cuestan entre 16 y 25 dólares, que incluyen carne de mechar y guisar, molida y bisteck», dijo. Su proveedor es un frigorífico cercano, por lo que la crisis de la gasolina no la afecta demasiado.
El desplazamiento hacia los edificios también lo realizan tiendas de materia prima e insumos para la repostería. Tal es el caso de un negocio ubicado en Candelaria y cuyas puertas están cerradas al público. La modalidad adoptada es que los clientes hacen los pedidos vía telefónica y pagan por transferencia con un adicional de un dolar por el transporte a domicilio.
La práctica de vender en los edificios se ha extendido a otras zonas de Caracas con la venta de los productos mencionados, además de pan, tortas, ponquesitos y helados caseros, entre otros rubros.
