Diógenes Infante es biólogo molecular egresado de la Universidad Simón Bolívar, con doctorado en la Universidad de París- Saclay y postdoctorados en Estados Unidos con The Roche Institute of Molecular Biology y Memorial Sloan Kettering de Nueva York. Y tiene un mensaje para los agricultores venezolanos.
Propone actualizar su trabajo tradicional y migrar a las tecnologías biológicas e informáticas de la agricultura climáticamente inteligente. ¿Por qué? Porque esto les permitiría aumentar la producción hasta 1.700% y sería de mejor calidad.
También promueve la implementación de granjas urbanas verticales climáticamente inteligentes para la actividad agrícola, pues uno de sus principales beneficios es que “hacemos a las ciudades más autosuficientes.
Así que la primera pregunta es: ¿En qué consisten estas tecnologías biológicas e informáticas y cómo pueden llevarlas a la práctica los agricultores venezolanos?
“Las tecnologías nuevas para la agricultura se basan en las industrias 4.0, donde nos encontramos con la fusión de lo biológico, lo digital y la inteligencia artificial (IA). En el caso de la agricultura, de la parte biológica tenemos el uso de la genética, el control del clima donde crecen las plantas, el control de las condiciones de cultivo y de la iluminación y la utilización de insumos biológicos como fertilizantes y controladores biológicos para la agricultura”, explica Infante
En el caso de la informática, agrega, esto se basa en la utilización de grandes cantidades de datos, la inteligencia artificial, la robótica, la utilización de sensores que permiten monitorear el ambiente y las condiciones fisiológicas de las plantas; así como la utilización de imágenes multiespectrales que proporcionan “una información importante sobre el estado fisiológico de las plantas y los campos donde las estamos cultivando”.
A su juicio, es la “mezcla de esas tecnologías” las que permiten tener una agricultura mucho más eficiente”. Muestra de ello son las “granjas urbanas inteligentes, donde tengo un control estricto de las condiciones de cultivo. Tengo producción en la ciudad, lo cual me da una altísima productividad”.
Infante agrega que están los “invernaderos inteligentes”, donde también hay un control de las condiciones, pero “no tan estrictas”, y una producción que se da en el campo o en la periferia urbana, con una alta productividad.
Además de ello, están los “campos inteligentes”, donde el control se hace mediante sensores o satélites, lo cual permite controlar la utilización de riego, pesticidas y abonos y “eso también permite tener una alta productividad”.
Granjas verticales climáticamente inteligentes

-Usted propone para la actividad agrícola la implementación de granjas verticales climáticamente inteligentes, pues -según ha dicho- permiten alcanzar una productividad hasta 170 veces superior que la agricultura tradicional. ¿Cómo funcionan estas granjas verticales o agricultura urbana?
-Las granjas verticales climáticamente inteligentes son espacios cerrados dentro de las ciudades donde, mediante la utilización de equipos y sensores, podemos producir vegetales dentro de la ciudad. Como son espacios cerrados urbanos, al igual que en el caso de las viviendas, hay un control de todas las condiciones de cultivo. Controlo que no entren insectos ni otras plagas, con lo cual ya no tengo necesidad de usar insecticidas, ni pesticidas.
El agua es tratada mediante sistemas de osmosis inversa, con lo cual elimino cualquier contaminación potencial que pueda venir en el agua y, además, controlo el ambiente y la alimentación de las plantas mediante sensores, con lo cual tengo la posibilidad de monitorear y de ajustar las condiciones ambientales, la humedad, la temperatura y el tipo y la cantidad de iluminación que le doy a las plantas, ya que se utilizan lámparas LED.
Por otra parte, controlo la solución nutritiva que les doy a las plantas mediante hidroponía y tengo sensores que miden el PH la conductividad. Y todos estos sensores que están acoplados a computadoras permiten mantener el ambiente y la alimentación de las plantas dentro de un rango, con lo que tengo un gran incremento en la productividad.
-¿Qué tan viables son esta granjas verticales climáticamente inteligentes en Venezuela? ¿Ya existen experiencias en esta materia en el país?
-En Venezuela, desde hace unos cuatro años tenemos una experiencia que es Agrícola Biofarm. Empezamos con un proyecto piloto en un contenedor, donde instalamos unos estantes verticales para producir esencialmente vegetales verdes, lechuga y hierbas aromáticas como albahaca, rúgula y cilantro.
A partir del proyecto piloto avanzamos a un proyecto mayor en el sótano de un centro comercial ubicado en Caracas, donde hemos logrado establecer un sistema productivo de unos vegetales de excelente calidad, tanto en sus condiciones sanitarias, como en su sabor y calidad nutricional. Ellos vienen empaquetados, listos para comer. No se necesitan lavar previamente ante de consumirlos.
En Venezuela tenemos actualmente una serie de problemas asociados con el transporte, el combustible. Hay problemas con la gran cantidad de alcabalas que hay en las carreteras y producir en la ciudad permite evitar todos esos problemas, con un segundo componente. Es técnicamente posible cosechar un producto en la mañana y al mediodía lo tiene en su plato y lo está consumiendo, porque los tiempos de transporte son muchísimos menores, lo cual permite tener unos productos frescos, de alta calidad y excelente sabor.
Sería importante poder llevar nuestra experiencia a otras ciudades venezolanas y muy notablemente a la isla de Margarita, donde mucho de los vegetales que se consumen viajan por todo el país desde Los Andes. O a otras de nuestras islas como Los Roques o La Tortuga, donde se está desarrollando el turismo y mediante estos sistemas acoplados, por ejemplo, a paneles solares se podría producir localmente vegetales verdes para el consumo de los turistas.
-¿Las granjas urbanas verticales son un complemento de la actividad agrícola en el campo o eventualmente pueden convertirse en la opción principal?
-Las granjas urbanas verticales al día de hoy son un complemento de la actividad agrícola tradicional en el campo. Sin embargo, ellas tienen una serie de ventajas. La primera ventaja es que estamos haciendo a la ciudad más autosuficientes porque estamos produciendo alimentos. Tradicionalmente los alimentos se producen en el campo y la mayoría de los consumidores están en las ciudades.
Hace algunos años a nivel mundial la fracción de las personas que viven en las ciudades es mucho mayor a la que vive en el campo. Eso implica que cada día hay más gente consumiendo comida de todo tipo y hay menos gente produciendo esta comida. Y, por otra parte, está el espacio físico, es decir, los campos son finitos y el crecimiento poblacional es bien grande y no tiene a priori ningún límite.
Entonces, yo tengo que avanzar en dos frentes. Por un lado, hacer la agricultura en el campo mucho más eficiente, porque tengo menor disponibilidad de espacio y menos gente para hacer ese trabajo y, por otra parte, tengo que avanzar hacia la ciudad que sea autosuficiente, que sea capaz, entre otras cosas, de generar los alimentos que consume. Ambas cosas son complementarias.
Cultivos en Venezuela: ¿dónde poner el foco?
-Durante varios años ha estado trabajando -según leí- en el desarrollo de sistema de propagación masiva de plantas, entre ellos yuca, cacao, café, mediante el proceso de embriogénesis somática. ¿Podría profundizar sobre este tema? ¿Cómo comenzó este proyecto y en qué fase se encuentra actualmente?
-Las plantas tienen distintos mecanismos de propagación, pero hay muchas que se propagan mediante sistemas asexuales. Ese es el caso de los cambures y los plátanos, que producen hijuelos que son rizomas, las cuales son raíces subterráneas que emergen como nuevos individuos. Pero es una copia de la planta madre. Esa copia, primero, arrastra la edad de la planta madre, y segundo, cualquier enfermedad, cualquier hongo, cualquier bacteria, cualquier virus que tenga la planta madre.
La embriogénesis somática es un sistema de propagación en condiciones controlada que se aplica a todo tipo de plantas, pero muy específicamente a las plantas de propagación asexual, como es el caso de las bananas, los plátanos, el ajo. La yuca tiene la posibilidad de generar un embrión a partir de una célula vegetal, son capaces de generar nuevas plantas.
Estas nuevas plantas, cuando pasan por este proceso se rejuvenecen y estas plantas que se rejuvenecen cuando son llevadas al campo después de un proceso para su desarrollo en el laboratorio, ellas tienen una mayor productividad que las plantas tradicionalmente propagadas mediante estacas o rizomas.
En el caso de los cambures y los plátanos, utilizando plantas que vienen de sistemas de embriogénesis somática yo puedo triplicar una plantación si yo tengo plantaciones de un solo ciclo. Es decir, yo siembro, elimino y siembro nuevas plantas que vienen de este proceso. Tengo un impresionante aumento de la productividad.
En el caso de la yuca, nosotros desarrollamos una yuca con el sistema de embriogénesis somática y multiplicamos por cinco la productividad de la yuca en el campo. Estas son técnicas que tienen un costo, una infraestructura que es relativamente compleja, pero que tienen un enorme impacto en la productividad agrícola, ya que genero plantas que cuando son llevadas al campo tienen un muchísimo mejor desempeño y requieren menos fertilizantes, pesticidas y son más productivas en el mismo espacio de terreno.
-¿En qué tipos de cultivos y ganadería deberían enfocarse los productores venezolanos y por qué?
-Nosotros, en Venezuela, que somos un país tropical, con unas condiciones específicas, tenemos algunas virtudes para la agricultura. Entre los mejores cacaos del mundo está el cacao venezolano y eso es producto de nuestra situación geográfica y nuestro clima. El cacao es un árbol de la selva y nosotros que somos del norte de Sudamérica tenemos unas condiciones que son únicas en el mundo.
Venezuela es un país donde tenemos desiertos que están al lado de selvas tropicales. Esas pequeñas selvas que tenemos al norte de Venezuela y que están aisladas unas de otras por montañas o desiertos o zonas con otro clima, tienen unos microclimas específicos donde se desarrollaron variedades específicas de cacao y cada una de ellas tiene su personalidad.
Por eso es famoso el cacao de Barlovento, que se conoce como el carenero superior. Está el caco de la zona central, el de Chuao, el de Choroní, el de Ocumare; o el porcela en el Sur de Lago o los cacaos de oriente de la península de Paria.
Otro cultivo en el cual deberíamos enfocarnos es en la yuca, porque tenemos una extensa región de los llanos centrales que son suelos muy pobres, donde no hay mucha vegetación, pero donde se da muy bien la yuca, que es un cultivo de suelos pobres de la selva amazónica. Si sustituyéramos parte del trigo que importamos para hacer pan y pasta por harina de yuca, estaríamos generando un importante ingreso para los productores venezolanos en el campo.
Otro cultivo donde también deberíamos poder enfocarnos es en el café. Venezuela tiene excelente clima para el cultivo de café de altura y tiene excelente producción de café. Hay otros cultivos con los cuales no podemos ser tan competitivos como otros países. El trigo es uno de ellos. Aquí hay una pequeña producción en Los Andes de trigo, pero nosotros no podemos ser grandes productores de trigo, ni podemos ser grandes productores de maíz, porque el maíz se da mucho mejor en otras latitudes.
