La vigilancia para resguardar las instalaciones de la industria petrolera es otra área que las administraciones chavistas-maduristas han descuidado.
Robos, desmantelamiento, vandalismo y más recientemente perforaciones a poliductos para extraer gasolina son hechos evitables si funcionara mejor la vigilancia, aseguraron fuentes sindicales.
Desde hace años, los trabajadores han comunicado a los sindicatos acerca de acciones del hampa común y bandas organizadas que atacan a los empleados cuando van o vienen del centro de trabajo e incluso dentro de las instalaciones, especialmente las localizadas en campos petroleros aislados.
«Antes, a la gente común no le pasaba por la cabeza perforar o manipular una tubería y ahora eso se ha convertido en una práctica para sacar gasolina», contó un trabajador petrolero que solicitó guardar su nombre en reserva.
El 6 de febrero hubo una explosión-incendio en el sector Campo Nuevo, municipio Sucre del estado Yaracuy, que ocasionó la muerte de dos personas que trataban de extraer gasolina.
De hecho, las fuentes indicaron que esa tubería presentaba 14 perforaciones.
«Los trabajadores y los sindicatos han alertado a las autoridades sobre el peligro que implica para las personas la falta de vigilancia constante a cientos de kilómetros de los poliductos en el territorio nacional», manifestó José Bodas, secretario ejecutivo de la Federación Única de Trabajadores Petroleros de Venezuela.
El representante de la Futpv advirtió sobre las numerosas carencias para garantizar la integridad y seguridad de las personas y las instalaciones de la industria petrolera. Por ejemplo, dijo que el patrullaje aéreo en helicóptero «ha dejado de hacerse».
Asimismo, los equipos de vigilancia por cámara en instalaciones como los muelles tampoco funcionan adecuadamente por falta de mantenimiento.
Bodas explicó que la actividad de vigilancia en la industria petrolera nacional es muy compleja y, por ello, debe ser atendida de forma integral, preventiva, eficiente y con tecnología de punta y personal altamente especializado.
Destacó que en los portones de los campos petroleros grandes, llenaderos de combustible, complejos petroquímicos y refinerías, entre otros, está la Guardia Nacional Bolivariana, pero esto na ha evitado que en ocasiones ingresen personas ajenas para sustraer equipos y materiales estratégicos.
El sindicalista reveló que durante la pandemia de la COVID-19 «la vigilancia fue descuidada mucho más, lo cual ocasionó el desmantelamiento de instalaciones como supuesta chatarra».
Uno de los equipos más atacados fueron las macollas y su desaparición dificulta las labores de bombeo de crudo, frenando el esfuerzo por aumentar la producción petrolera.
«Eso sí, cuando los trabajadores petroleros protestan pacíficamente reclamando sus derechos laborales, el Estado llena con personal de sus cuerpos de seguridad e inteligencia las instalaciones y sus alrededores para reprimir», sostuvo el dirigente de la Futpv.
Empleados de oficinas administrativas de Pdvsa se quejaron de que en lugar de proteger los espacios y las personas, los encargados de la vigilancia y los milicianos se afincan más en acosar políticamente al personal.
Otra situación de peligro abordada por Bodas es la proliferación de asentamientos de personas muy cerca o dentro de las áreas de seguridad que rodean las instalaciones petroleras como las refinerías.
