Las operaciones de las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana han tocado fondo. Además, las instalaciones son objeto del vandalismo y desmantelamiento convirtiendo ese polo de desarrollo del estado Bolívar en un cementerio, alertaron dirigentes sindicales.
«En Alcasa (Aluminio del Caroni SA) hasta los techos de galpones y plantas han desaparecido por el vandalismo y desmantelamiento», sostuvo Henry Arias representante del sindicato de la reductora de aluminio.
Explicó que las empresas del sector (Alcasa, Venalum y Bauxilum) están paralizadas como consecuencia del abandono y las malas políticas de los gobiernos socialistas especialmente el de Nicolas Maduro.
Arias destacó que por mala gerencia los planes se retrasan o no se llevan a cabo. «Le echan la culpa a los trabajadores, cuando a ellos les aplican serias restricciones para ingresar a las plantas. No hay autoridad de quienes dirigen la CVG ni las empresas y pareciera que la intención es desmantelarlas para luego regalarlas», dijo.
Las 396 y 905 celdas reductoras de Alcasa y Venalum, respectivamente, están paradas cuando su producción histórica llegó a 204.000 y 465.000 toneladas métricas al año.
«En la Siderúrgica del Orinoco la situación es igual: desmantelamiento y suspensión de actividades», refirió Yunis Hernández, dirigente del Movimiento Unidad Matancera.
Indicó que en el Departamento de Equipos Móviles de Sidor se han llevado puertas y sanitarios, además de computadoras e inmobiliario. Anotó que el personal de vigilancia no puede como el resto de los trabajadores asistir a las plantas por falta de transporte lo cual deja vulnerable las instalaciones.
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