La mítica plaza Garibaldi, el corazón del mariachi en México, despidió al cantautor chihuahuense entonando sus canciones a voz en cuello, como han hecho tres generaciones. Tras la noticia de su fallecimiento de un ataque al corazón en Santa Mónica, California, miles de fanáticos tomaron guardia frente a la estatua del músico que comparte espacio con otras leyendas como Lucha Villa o José Alfredo Jimenez, entonando sus éxitos hasta altas horas de la noche.



