El papa Francisco decidió mantener su tradicional visita a una cárcel este Jueves Santo, pese a estar todavía convaleciente por sus problemas respiratorios. Estuvo brevemente, entre unos 20 a 30 minutos, en la Regina Coel, un recito ubicado en el centro de Roma,
El Sumo Pontífice, de 88 años, entró en la prisión en la silla de ruedas que ya usaba antes de su hospitalización por sus problemas de movilidad y fue recibido por la directora de la cárcel, Claudia Clementi.
Posteriormente, entró en la rotonda principal, donde mantuvo un encuentro con unos 70 reclusos de diversas nacionalidades, que participan regularmente en las actividades y catequesis organizadas por el Capellán del Instituto, informa Vatican News.
Francisco expresó su deseo de estar presente entre los internos: “Me gusta hacer cada año lo que Jesús hizo el Jueves Santo, el lavatorio de los pies, en la cárcel». Y añadió: “Este año no puedo hacerlo, pero sí puedo y quiero estar cerca de ustedes. Rezo por ustedes y por sus familias”.
Al final de un momento de oración, el Papa saludó individualmente a cada uno de los presos en la Rotonda. Por último, se dirigió de nuevo a los presentes para rezar juntos el Padre Nuestro e impartir su bendición.
