El papa Francisco acostumbra a celebrar el día de Navidad, una de las más importantes para los cristianos, con un mensaje al mundo en el que repasa, con tono crítico, las guerras y crisis que afligen a la humanidad.
Desde el balcón central de la basílica de San Pedro y antes de impartir la bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo), el Sumo Pontífice hizo una invitación al mundo dividido por las guerras: “En esta Navidad, inicio del Año jubilar, invito a todas las personas, a todos los pueblos y naciones a armarse de valor para cruzar la Puerta, a hacerse peregrinos de esperanza, a silenciar las armas y superar las divisiones”.
En esta ocasión también pidió que el Niño Jesús inspire a las autoridades políticas y a todas las personas de buena voluntad del continente americano, con el fin de encontrar lo antes posible soluciones eficaces en la verdad y la justicia, para promover la armonía social, en particular en Haití, Venezuela, Colombia y Nicaragua, y se trabaje, especialmente durante este Año jubilar, para edificar el bien común y redescubrir la dignidad de cada persona, superando las divisiones políticas.
Asimismo, el Papa recordó la guerra contra Ucrania e hizo un llamado para que “callen las armas” que martirizan a esa nación y pidió paz para Oriente Medio e hizo especial referencia a Gaza, donde la situación humanitaria es gravísima.
También hizo referencia a la difícil situación que vive países de África entre conflictos armados, la “plaga del terrorismo” y las epidemias con la del sarampión.
En su mensaje, también tuvo palabras para Myanmar y, por eso, espera que la Navidad traiga consuelo a sus habitantes. Para Chipre espera que puedan derribar los muros ideológicos que aquejan a esa nación.
Además, el Santo Padre aspira a que “el Jubileo sea la ocasión para perdonar las deudas, especialmente aquellas que gravan sobre los países más pobres… Cada uno de nosotros está llamado a perdonar las ofensas recibidas, dijo, porque el Hijo de Dios, que nació en la fría oscuridad de la noche, perdona todas nuestras ofensas. Jesús ha venido a curarnos y perdonarnos. Que cada uno, peregrino de esperanza, vayamos a su encuentro”.
Con información de Vatican News
