El plan fallido del G2 cubano el 6D en Venezuela

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CARLOS PEÑALOZA

El 6D tras bastidores se desarrolló en una batalla que pasó desapercibida. Comentarios recientes sobre el presunto fraude electoral de la oposición han sido por Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez y  Mario Silva. Estas falsedades me impulsan a hacer públicas ciertas informaciones. Hasta hace un año denuncié el fraude electrónico como una forma de estafa electoral del régimen chavista. Durante los últimos meses ante la ventaja abrumadora de la oposición promoví el voto masivo como antídoto al fraude. Era claro que una victoria aplastante de la oposición dificultaría la trampa.

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Unos meses antes del 6D asistí a una reunión social con un grupo de amigos. En el ágape reflexionamos sobre posibles medidas preventivas de defensa cívica del sufragio para dificultar el fraude. El tema de Smartmatic me atrae en extremo. Como es sabido, el contrato de la red informática electoral del CNE fue otorgado a Smartmatic. El propósito de ese sistema fue impedir que Chávez fuese defenestrado en el referendo revocatorio del 2004. 

La empresa creada por ingenieros recién graduados no tenía capital, experiencia, ni fabricado computadores, ni desarrollado software electoral. La oferta de Smartmatic fue la más alta evidenciando cobro de comisiones. Smartmatic fue seleccionada luego de aceptar incluir en su oferta un software desarrollado en Cuba que permite acceso secreto de hackers. Para ocultar la presencia cubana se dijo que el software fue desarrollado por la empresa fantasma BIZTA, fachada de la empresa COPEXTEL, anclada en la Isla y dirigida por el general cubano Ramiro Valdés.

El contacto del régimen con Smartmatic fue Jorge Rodríguez. Este actuó a través de su hermana Delsy, quien tenía relación con Alfredo Anzola, fundador de esa empresa. Anzola murió en el 2008 en un sospechoso accidente de aviación en Maiquetía. Al otorgar la licitación el CNE obtuvo fondos del Ministerio de Tecnología para pagar $800 mil a BIZTA, quedando el régimen inicialmente como propietario. Luego de la licitación con parte de los ingresos recibidos BIZTA fue comprada y sus dueños se ocultaron tras una maraña legal de empresas off shore.

El software de BIZTA permite a hackers cubanos acceso ilegal sin restricciones y control del sistema del CNE desde una consola externa. Este detalle no se reveló al CNE, ni a los dueños de Smartmatic. Los jóvenes dueños de Smartmatic aceptaron las suspicaces condiciones a cambio de la seguridad de ganar la licitación del CNE.

Esta historia fue denunciada por mí, pero el CNE alegó que eso era imposible porque el sistema no es bidireccional y que estaba programado solo para transmitir resultados luego del conteo en cada mesa. Esta afirmación es falsa. Las maquinas son capaces de transmitir resultados y recibir instrucciones a lo largo del día del sufragio, pero el hecho nunca se investigó. Desde entonces consideré un deber ético y patriótico obstaculizar el ardid de Fidel. Una forma sencilla de hacerlo es interfiriendo la comunicación bidireccional ilegal de esas máquinas, antes del cierre de las mesas.

Cuando el tema se planteó en la reunión social antes mencionada, estábamos presentes tres ingenieros en comunicaciones. Todos coincidimos en que con unos equipos generadores de “ruido blanco”, podrían interferirse las comunicaciones ilegales enviando de contrabando información adelantada al G2 cubano. Con esta idea sería posible impedir el delito electoral que el régimen iba a cometer el 6D.

Pocos días después de esa conversación un amigo desde Venezuela me informó que el SEBIN tenía una grabación donde yo hablaba del asunto en una reunión social. Evidentemente habíamos sido grabados por el G2 cubano y procedí a advertir a los demás. Desde entonces no volvimos a reunirnos y nos desligamos del tema. Hasta hoy desconozco que se hizo con esa idea que elucubramos informalmente.

Aparentemente, por lo que insinúa Maduro, el 6D cuando el G2 trató de ingresar al sistema del CNE fueron interferidos y el plan no fue ejecutado. AL cierre de las mesas las FANB y la MUD tenían información de los resultados y era imposible cambiarlos. Eso lo notificó Padrino a Maduro y Cabello. El voto masivo de los venezolanos más la vigilancia de los testigos impidió el fraude.

En ese proceso los generadores de “ruido blanco” también pueden haber jugado un papel. Estas circunstancias frustraron los planes criminales de Ramiro Valdés previniendo un grave delito. Por lo visto Maduro y Cabello ignoran que impedir el fraude electoral no es un infracción,  sino un acto de defensa y resistencia civil pacífica, equivalente a desarmar a un criminal antes que cometa la fechoría que se propone. Si esto ocurrió felicito a los luchadores democráticos que lo hicieron. Impedir un fraude no es un delito, sino una acción patriótica. Los militares debemos cumplir con el sagrado juramento de defender la Constitución.

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