El desembarco Uber en el servicio de transporte de la Argentina genero controversias entre el gremio de taxistas y los fervientes defensores del servicio, mientras que en el medio quedaron aquellos particulares, convertidos en chóferes, que ven en su dispositivo móvil una alternativa laboral para combatir la crisis.
Todas las opiniones podrían ser validas cuando lo que se debate es el derecho a trabajar sin embargo las irregularidades, que los taxistas endilgan a la aplicación, se pueden terminar sentenciándo en la justicia federal del país.
Fernando Miguez es propietario de taxis y junto a la fundacion que preside (Juntos por La Paz) decidió afrontar sus demandas contra Uber; sin encolumnarse detrás de los gremios y chóferes de taxis que protestan contra el servicio de transporte, mundialmente conocido, este ignoto licenciatario creyó que la pelea debe llegar hasta las ultimas consecuencias y que las protestas, generalizadas en la ciudad de Buenos Aires, no son suficientes para terminar con una situación que considera «ilegal».
Cédula del vehículo, licencia de conducir, habilitación para transportar pasajeros o ticket fiscal para homologar el pago, son algunas de las cartas que Miguez pone sobre la mesa para diferenciarse de Uber, «No es justo que con todo lo que paga un taxista tenga que competir contra un servicio totalmente caído del sistema de trabajo de la argentina», afirma y no precisamente puntualiza su reclamo en contra de los choferes, sino que por el contrario los enmarca dentro de la explotación laboral «los trabajadores de Uber ignoran el trabajo en negro al que son sometidos», sentencia a bordo de su vehículo mientras conduce rumbo a los Tribunales de Comodoro Py, para hacer efectiva su denuncia.
«No solo denuncio a los directivos de Uber, los funcionarios argentinos que no controlaron a la empresa tambien van a tener que dar explicaciones», enfatiza Fernando y se dirige a subir las inmensas escaleras del palacio judicial.
Manifestaciones, cortes de calles, expresiones en la via publica e incluso golpizas a quienes presten el servicio fueron algunas de las reacciones con las que los taxistas, junto a su gremio, utilizaron para sacarse de encima a la competencia, sin embargo lo que parecía una simple puja comercial hoy Fernando quiere convertirla en una disputa jurídica que parece no tener fin.



