En «La cuna de la muerte», como algunos califican el único centro patológico de Caracas que atiende muertes violentas.
Los patólogos no tienen insumos para trabajar. Para las autopsias no hay sierra eléctrica, por lo que utilizan una segueta. El agua también es uno de los servicios intermitentes y muchas cavas están dañadas, razón por la que el olor se expande por todo Bello Monte, la urbanización caraqueña donde se ubica el centro.
El centro forense venezolano está colapsado, ingresan entre entre 12 y 16 cuerpos por muertes violentas al día, por lo que es común ver a este centro colapsado porque la demanda supera su capacidad operativa.
La cobertura periodística también se ha visto afectada, pues el Gobierno venezolano no ofrece cifras oficiales de muertes violentas.



