La fe mueve montañas y al Nazareno de San Pablo tuvieron que echarle una empujadita hasta la estación de servicio más cercana de Antímano para surtir, según algunas de las personas que allí se encontraban, de combustible al Papa Móvil donde lo paseaban por Caracas para que la feligresía expresara su devoción y fe en tiempos de cuarentena por la pandemia del COVID-19. Sin embargo, más tarde la Arquidiócesis de Caracas desmintió la falta de gasolina y lo atribuyó a una falla mecánica del vehículo oficial.
En la mañana de este miércoles, durante la homilía, el cardenal Baltazar Porras informó que se había llegado a un acuerdo con las autoridades y, finalmente, la imagen del Dulcísimo Jesús Nazareno saldría a las 9 de la mañana desde su casa, en la Basílica de Santa Teresa, para recorrer no menos de 60 puntos de la ciudad.
En algunas partes de su recorrido Jesucristo fue testigo de la necesidad. Tenemos hambre. Queremos comida, gritaban algunos feligreses mientras acompañaban su andar. Mientras otros entonaban cantos eclesiásticos y oraciones. Las imágenes publicadas en redes sociales mostraron zonas con decenas de personas amontonadas esperando al limonero del Señor, como era el temor de las autoridades.
Devotos decepcionados
En la víspera del Miércoles Santo, la Arquidiócesis de Caracas anunció que el recorrido por las principales avenidas de la capital, de una de las imágenes más veneradas del país, sería cancelado. Las autoridades temían que los fieles se aglomeraran esperando ver al Nazareno pasar, haciendo caso omiso de las recomendaciones sanitarias para combatir la pandemia.
¡Ay yo quería ver de cerca al Nazareno, pero no se puede!, exclamó Luisa, ama de casa y creyente de las tradiciones eclesiásticas. Ante el desasosiego por el coronavirus, tener la posibilidad de ver pasar al Nazareno, aunque sea desde la ventana de la casa, hubiese sido una posibilidad para renovar la fe, añadió.
Yo nunca he sido devota del Nazareno, pero en estos momentos aciagos necesitamos aferrarnos a todo aquello que signifique fe, dijo Nancy. Ya que no saldrá mañana despertaré temprano para ver la misa y rezar desde casa.
No obstante, este miércoles, flanqueado por Baltazar Porras y el párroco de la Basílica de Santa Teresa, Armelim de Sousa, además de un amplio dispositivo de seguridad, el Nazareno acudió a las súplicas de un pueblo ferviente, que entre otras cosas pedía: sanación para los infectados por el COVID-19 y el fin de la pandemia en Venezuela y el mundo.
La historia
El Nazareno de San Pablo es una advocación de Jesucristo, venerada en la basílica de Santa Teresa en Caracas. La imagen que representa a Jesucristo cargando la cruz fue tallada en Sevilla, España, en madera de pino durante el siglo XVII. Posteriormente, en 1674 fue enviada a la anteriormente capilla de San Pablo, donde fue recibido con gran veneración. De ahí su nombre Nazareno de San Pablo.
Cuenta la historia que, una vez terminada la talla, el Nazareno se le apareció a su escultor Felipe de Ribas y le dijo: «Dónde me has visto que tan perfecto me has hecho». Este Miércoles Santo no es la primera vez que el limonero del Señor recorre las calles de Caracas buscando la sanación de multitudes.
En el año 1696, la epidemia de la peste del vómito negro o escorbuto azotó a Caracas, por lo que la imagen fue sacada en rogativa. Durante la procesión el Nazareno pasó por un huerto sembrado de limoneros, quedándole un racimo enredado en la corona de espinas. Algunos limones cayeron al suelo y fueron recogidos por sus devotos, posteriormente, ofrecidos como medicina a los enfermos, quienes sanaron al consumir el fruto.
En el año 1880, el presidente Antonio Guzmán Blanco ordenó el derribo de la capilla de San Pablo, donde la imagen era consagrada desde 1674, por problemas con los sectores católicos del país y el clero. En 1881, en ese mismo sitio, se inauguró el Teatro Municipal. La imagen fue trasladad a la Basílica de Santa Teresa, desde donde es venerada por miles de feligreses.
El Miércoles Santo del año 1952, celebrado el 9 de abril, aproximadamente a las 4:45 de la mañana, mientras se realizaba la tradicional misa del Nazareno en la Basílica, un asistente gritó que había un incendio. Los presentes entraron en pánico e intentando escapar ocasionaron una estampida, donde murieron 46 personas y otras 115 resultaron heridas por asfixia y aplastamiento.
La devoción al Nazareno logra movilizar a miles de caraqueños y personas que se acercan desde el interior del país grandes distancias, en una procesión que puede durar hasta cuatro horas. Fieles pagan penitencia a pie o de rodillas, vestidos de morado y cargando símbolos alegóricos al hijo de Dios, como parte de la séptima parada de su viacrucis durante la celebración de la Semana Mayor. La imagen es adornada con 5.000 orquídeas y vestida con una túnica morada, bordada con hilo de oro, con los símbolos de la pasión y adornada con decenas de perlas, así como por sortijas y otros exvotos.
