Estrategia electoral

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Cuando me lance a la presidencia voy a mentir como cancha. Esa es la estrategia que funciona: mentir, mentir y mentir para jalar votos. Ante el jurado nacional de elecciones jamás diré que vivo en Miraflores porque no me conviene, sí, ya sé, que Miraflores no es la millonaria Casuarinas (donde viven el actual candidato Acuña y quiso vivir el ex presidente Toledo), ni tampoco el exclusivo San Isidro, pero por estrategia populista me iré al distrito que me puede dar más votos así que voy a decir que vivo en San Juan de Miraflores.

Cuando algún periodista entrometido vaya a la dirección y los vecinos le contesten que no me han visto ni en pelea de gallos mis voceros y brazos derechos de campaña saldrán a decir que “pronto me voy a mudar”, que están terminando mi departamento y que por “estrategia” cumpliré lo que prometí: mudarme al barrio del gran movimiento y vivir los problema del caos en lugar de dormir tranquilo en el Golf o en mi aislada residencia de las Casuarinas a la que solo se ingresa previo pase de tranquera. Voy a simular que soy de clase media baja, que tomo transporte público y vivo casi como pobre. Si alguien se siente ofendido, lo siento. En Twitter voy a declarar: soy como tú que eres mayoría en el Perú, aunque en realidad me siento de una raza diferente.

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Como tendré plata como cancha gracias a mi vida empresarial declararé ante la fiscalía que me investigue por lavar dinero que mis ingresos suman 150 millones, pero ante el jurado electoral diré que solo gano 56 millones al año, como la prensa se perderá y los electores terminarán patitiesos con tanto cero a la derecha nadie sabrá cuánto dinero tengo, pero eso a quien le importa si yo sé cómo comprar votos. Haré cuadrantes en los barrios pobres, repartiré víveres y cocinas, a nadie le faltará una canasta. Ese clientelismo que tanto le favoreció en el pasado a Alberto Fujimori será mi arma secreta para obtener resultados. En suma, voy a declarar que tengo cinco casas, un estadio y cien automóviles y quedará clara mi premisa: hoy invierto plata que me sobra en la campaña, mañana tendré más. ¿O acaso ustedes creen que cuando suba al poder no habrá más plata? Ilusos.

¿Por qué creen entonces que contrataré a Favre? El asesor que permitió el triunfo de Ollanta Humala frente a Keiko Fujimori me cobrará de saque casi dos millones de soles para adiestrarme en la sonrisa política, pero no importa, yo tendré billetera holgada; con el asesor aprenderé a lanzar dardos estudiados y a que la sonrisa no se me vaya ni cuando me recuerden que tuve relaciones sexuales con menores de edad cuando tenía la edad de Jesucristo. Qué importa si mi ex marido me acusa de maltrato físico y de no pasarle la mitad de mis bienes. Nada. Yo seré teflón, nada me achicharrará y todo me hará crecer porque en el terreno de la elección gana quien se hace al muerto y solo sonríe. ¿No me creen? Miren las encuestas.

Lo que acabo de narrar no es ficción, es lo que está pasando con el candidato Cesar Acuña que ya va segundo en las encuestas peruanas y quien ha confesado que lo único que le falta en la vida es ser presidente, faltaba más. ¿Su plan de gobierno? ¿A quién le importa? Letra muerta parece en mi país sin memoria. Así está la campaña presidencial del 2016 en el Perú. Las mentiras como canchan ya no sonrojan, el cinismo se ha apoderado de una campaña donde todo vale sin un ápice de rubor. Los jales oportunistas parecen pases de futbolistas.

En el primer lugar y casi inamovible está Keiko Fujimori quien no termina de condenar la náusea corrupta que hubo en el gobierno de su padre. Admite que hubo “errores” cuando todo sabemos que existió una mafia que compró instituciones y conciencias. En el tercer lugar está hoy PPK que luce sin reflejos y cuarto viene el ex presidente Alan García quien unido a su ex rival Lourdes Flores Nano sigue sin despertar. Alan está como pasmado. El quinto lugar hoy es una sorpresa: Julio Guzmán, uno de los candidatos pitufos que del rubro otros ha pasado al 5% Guzmán ha dicho que derrotará a los dinosaurios y el ex presidente Alejandro Toledo acaba de ser su primera víctima. Si la encuesta de CPI se convalida con otras en los próximos días el ex gobernante no pasará la valla y todo por mentir. Toledo ha declarado que la presidencia parece estar en venta, por algo lo dirá. El ha sido candidato cuatro veces y sabe de qué habla.

Así estamos en la quincena de enero. Si hoy fueran las elecciones Keiko Fujimori se convertiría en la primera mujer en llegar a Palacio de gobierno. Los analistas ya dijeron que falta voto por conquistar y que se debe esperar. En el Perú todo puede suceder y los candidatos aseguran que la presidencia se resuelve casi en la cola el día de la elección. Lo que quizá no se resuelva nunca es la falta de institucionalidad: 19 candidatos están en el partidor. Saquen ustedes la cuenta y midan sus consecuencias.

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