El anuncio de las FARC que retoman la lucha armada, es solo el más
reciente acto de la cadena de conspiración del castrochavismo contra las
democracias de las Américas para sostener sus dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua
y Bolivia. Con este objetivo, la acción criminal de las FARC busca
desestabilizar Colombia, debilitar la política regional contra la dictadura de
Venezuela, crear condiciones para un triunfo electoral del candidato
castrochavista en Colombia, dar soporte abierto al narcotráfico, revalorizar el
falso papel mediador de la dictadura cubana y advertir a los gobiernos
democráticos sobre un nuevo tiempo de acciones subversivas armadas.
Castrochavismo (Castro y Chávez), es el término describe el
grupo de delincuencia organizada transnacional creado por Fidel Castro y Hugo
Chávez en 1999, que busca presentarse como movimiento político de izquierda, populista
o revolucionario, que ha destrozado el sistema democrático en las Américas
estableciendo dictaduras en Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador (Correa),
desestabilizando y llevando al debilitamiento institucional a todos los países
de América Latina. Es una organización
controlada por la dictadura cubana, que cubre con nomenclatura política los
delitos que sus integrantes cometen a diario con la violación de derechos
humanos y libertades fundamentales, corrupción institucionalizada, usurpación
del poder, falsificaciones y suplantaciones, exilios y asesinatos,
narcotráfico, terrorismo, extorsiones y sobornos, conspiración contra las
democracias y más.
El castrochavismo utiliza la política para justificar sus crímenes
y tener impunidad. Ha ejecutado y superado la idea del narcotraficante colombiano
Pablo Escobar de tomar la política para encubrir el narcotráfico, ya que las
dictaduras castrochavistas con Castro-Díaz Canel en Cuba, Chávez-Maduro en
Venezuela, Morales en Bolivia y Ortega-Murillo en Nicaragua, usan la política
para encubrir miles de crímenes, además del narcotráfico con el que han convertido
estos países en narco estados.
Una de las exitosas acciones del castrochavismo es -hasta ahora-
dar coartada de actos políticos a los más horrendos crímenes que comenten y
dotarlos de cuasi legitimidad internacional. Cuando los dictadores de Cuba,
Venezuela, Nicaragua o Bolivia toman presos políticos, asesinan, torturan y
violan los derechos humanos, el castrochavismo clama defensa de la
revolución; defienden el narcotráfico proclamando que la lucha contra el
narcotráfico es el instrumento creado por el imperialismo para oprimir a los
pueblos, con Evo Morales como vocero en las Naciones Unidas en 2016 y
repitiendo; para encubrir la trata de personas en el caso de los médicos
esclavos cubanos o tapar la corruptela con Odebrecht, afirman que se trata de
ataques de la derecha o del imperialismo.
De esto mismo se trata la declaración de Iván Márquez en la que
dice: anunciamos al mundo que ha comenzado la segunda Marquetalia bajo el
amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo de
levantarse en armas contra la opresión.
Es simplemente la voz de la dictadura de Cuba que avisa, con el sofisma
de levantarse contra la opresión, que reactiva las acciones criminales con
las que ensangrentó las Américas y el África desde la década de los sesenta.
Las dictaduras de Cuba y Venezuela están en evidencia mundial, las
dictaduras de Nicaragua y Bolivia ya no engañan su condición dictatorial ni su
estructura delictiva castrochavista.
Todas están en crisis económica, señaladas como narco estados,
sosteniendo el terrorismo, con presos y exiliados políticos, cometiendo
crímenes a diario, alentando migraciones ilegales. Para continuar detentando el
poder, aplican la estrategia de retener el poder a toda costa, conspirar
contra las democracias que las señalan, politizar sus crímenes y negociar. El
anuncio de las FARC es el aviso que la conspiración contra las democracias es
una acción regional y no local o colombiana, ya aparecerá Cuba con la falacia
de la negociación.
El castrochavismo también conspira contra las democracias con el
narcotráfico, aplicando la proclama de Castro y del che Guevara de inundar de
droga imperio para liquidar a sus jóvenes. Por eso es imprescindible la
cocaína de las FARC y de los cocaleros de Evo Morales de Bolivia, con la que atacan
a los Estados Unidos, a México, Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Centro
América, el Caribe y a toda la región. Las FARC están defendiendo el
narcotráfico que es una de las principales actividades de los detentadores del
poder en Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua.
*Abogado y Politólogo.
Director del Interamerican Institue for Democray
www.carlossanchezberzain.com
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