La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner denunció hoy en una conferencia en el Parlamento Europeo la «estafa electoral» de su sucesor, Mauricio Macri, exponente de un neoliberalismo que, según ella, se abre paso en todo el mundo, incluida Europa.
Para Fernández, el Gobierno de Macri «se va despojando de los ropajes preelectorales que prometían que la gente no perdería nuevos derechos ni seguiría siendo pobre. Se trata de la más formidable estafa electoral de la que se tiene memoria».
De esa «estafa electoral», la exmandataria culpó también a la «cobertura mediática» cómplice de los «medios hegemónicos», que, dijo, siguen centrando su atención en ella y su fallecido esposo, el exdirigente Néstor Kirchner.
La política argentina también quiso negar las acusaciones de corrupción, que consideró «el caballito de batalla del Gobierno».
«No tenemos cuentas en paraísos fiscales», se defendió Fernández, quien señaló que «quien preside la Argentina y toda su familia no tiene una cuenta, sino veinte».
«Nadie me va a callar, ni así me armen ochenta causas», añadió, tras explicar que sus bienes son «más o menos los mismos» que en 1995, cuando fue elegida senadora.
Criticó la situación de la democracia y la separación de poderes en su país, donde, recalcó, «hay presos políticos en las cárceles y genocidas libres», en referencia a la ley conocida como 2×1 que, aseguró, llevará hoy a miles de argentinos a protestar en las calles.
En su opinión, los gobiernos y las grandes organizaciones internacionales y corporaciones pretenden que la frustración ciudadana se dirija a los inmigrantes y los refugiados, «como si fueran la causa de todo en vez de la consecuencia».



