Vamos a continuar con nuestra política en Venezuela. Con esta frase Elliot Abrams, enviado especial de Estados Unidos para el caso de Venezuela, daba apertura a una charla franca desarrollada, el pasado 8 de abril, en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington DC.
Abrams detallaba la propuesta titulada Marco Democrático para Venezuela», que sugiere algunas directrices hacia una posible transición. Como lo han expresado diversos actores del gobierno americano, la propuesta busca desencadenar una discusión entre los altos funcionarios del círculo íntimo de Maduro cuando el país enfrenta graves problemas económicos y humanitarios. Al respecto, Abrams agregaba durante el foro: Nuestra esperanza es que mucha gente en Venezuela, en el partido chavista PSUV, en el ejército y dentro del gobierno miren la propuesta y digan: Maduro tiene que abandonar el poder, y aquí nos tratan razonablemente
Se ha consultado directamente a este representante del Departamento de Estado sobre por qué creen ahora que esta propuesta podría funcionar, cuando no ha resultado en el pasado. En el encuentro en DC, Abrams comentaba: La idea es que tal vez las personas en el régimen reconozcan lo que no reconocieron el verano pasado, que es que la situación es cada vez más difícil, no va a mejorar, y necesitan buscar una salida. Necesitan buscar un camino negociado y acordado que puedan seguir
Las palabras de Abrams, tras analizar varias piezas del rompecabezas, tienen mucho más sentido ahora o vislumbran la posibilidad a un desenlace definitivo.
Hasta ahora se habían reforzado severamente las sanciones económicas, a individuos del régimen y en ciertos sectores como el petróleo. Con el pasar de los días esas sanciones fueron violadas con ayuda de ciertos actores internacionales como Rusia y Cuba, y no eran tan efectivas como se deseaba. Al régimen le continuaba llegando el dinero por vías ilícitas. Por lo que la política estadounidense, como lo habían prometido durante meses, escaló.
Como decimos en nuestro día a día, si algo no funciona, cámbialo y esto parece haberse materializado durante el último mes en la estrategia de Estados Unidos hacia Venezuela. Se trata de un plan continuado que ha venido incrementándose en el tiempo, siguiendo una línea continua de sanciones pero que ahora agrega otros elementos de presión al entorno de Maduro. En primer lugar, las acusaciones penales por narco terrorismo, que como lo aclaraba el Departamento de Estado, no forman parte de la Política Exterior de Estados Unidos, por otro, un operativo militar sin precedentes donde el presidente Donald Trump duplica los activos militares de Estados Unidos en el Caribe, lo que tiene como fin inicial la lucha contra las drogas pero podría funcionar como un bloqueo a las rutas de contrabando y exportación de petróleo por otras vías.
Elliot Abrams describía durante este foro una realidad que en este punto es crucial: el ingreso del petróleo se ha reducido y no se debe principalmente a las sanciones estadounidenses. En este momento, sabemos que la razón principal es que no han invertido dinero en el sector petrolero. Entonces las cosas se les están saliendo cada vez más, fuera de control. Se están volviendo cada vez más decrépitos . En los últimos años, han confiado más en actividades criminales, en el Arco Minero y en el tráfico de drogas En nuestra opinión, van a hacer lo que puedan para obtener dinero en cualquier lugar que puedan. Lo han estado haciendo por años. En los años anteriores, tenían suficiente dinero de los ingresos del petróleo y simplemente robaron demasiado. Ahora hay mucho menos dinero de los ingresos del petróleo
Es precisamente en este punto, el de los ingresos a través del contrabando de oro y de la venta del petróleo en el mercado negro donde esos imponentes barcos, en aguas frente a Venezuela, podrían jugar un papel esencial. No solo podrían cortar las rutas del narcotráfico, sino las rutas de los barcos que se traducen en financiamiento directo al régimen.
Si esta acción militar es un bloqueo naval o no lo es, aun no está claro, las autoridades americanas no han querido darle aun ese nombre, pero ciertamente su trafico oscuro en aguas internacionales se reduce y comienza a secar al régimen por dentro. Los regímenes corruptos son como los bancos, sin mucho dinero apenas generan interés. Allí está la apuesta máxima de esta campaña de máxima presión de Estados Unidos.
Un poco de contexto
Estados Unidos ha dado un radical golpe de timón en su estrategia de presión hacia el régimen de Maduro. Hace un mes, la Casa Blanca anunciaba que marzo sería el mes de la Campaña de Máxima Presión· para acabar con la dictadura en Venezuela. El mes comenzaba con la visita del presidente de Colombia, Iván Duque, a la Casa Blanca y en menos de una semana el mandatario brasilero Jair Bolsonaro estrechaba la mano del presidente Trump. Los dos principales aliados de Estados Unidos en esta lucha por la democracia en el país suramericano estaban decididos a actuar sin revelar estrategias.
El tiempo pareció detenerse luego de la visita del presidente Bolsonaro, el 10 de marzo al Comando Sur. El coronavirus y la posibilidad en aquel momento de contagio de ambos presidentes tras su encuentro en la residencia Mar a Lago no trajo nuevas noticias sobre Venezuela. El pueblo pensó que sería olvidado en medio de la pandemia. Pero no fue así. Dos semanas después, el 26 de marzo, se conoció sobre la acusación por narcoterrorismo en contra de Nicolás Maduro Moros y 14 cómplices, que componen la máxima cúpula del poder en Venezuela.
Ahora, el régimen era visto a través de otro cristal. Ya no solo desde el punto de vista político sino a través del punto de vista criminal.
Es decir, para forzar a una posible salida negociada ahora no solo tienes sanciones, tienes acusaciones criminales, recompensas de millones de dólares por la cabeza de los principales jerarcas chavistas, unos cuantos detenidos o colaboradores en Estados Unidos delatando a quienes una vez fueron sus socios y una colación internacional de más de 20 naciones, que en nombre de la lucha en contra del narcotráfico, cercarán el territorio venezolano dibujando una amenaza real y latente.
Elliot Abrams relata otro episodio que es valido comparar con la realidad de Maduro. Contaba durante el conversatorio que trataron de expulsar a Noriega a través de una negociación que fue siempre rechazada por el dictador panameño lo que desembocó en una intervención militar. Luego envió un mensaje: Podemos decir que las cosas no mejoran, empeoran si rechazas las propuestas estadounidenses. Creo que eso es algo en lo que el señor Maduro debería estar pensando. Si él piensa eso, estoy seguro de que se da cuenta de que su situación es peor hoy que hace seis meses o doce meses atrás. Si cree que esto va a mejorar en tres o seis meses, está equivocado. No va a mejorar. Solo va a empeorar. Abrams luego ratificó que todas las opciones siguen sobre la mesa y que es potestad presidencial ejecutarlas.
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