Estar casi una década tras cámaras del Miss Venezuela es algo que muchos harían hasta gratis. Iván Dumont, fotógrafo, periodista y arquitecto, le llegó la oportunidad para convertirse en el fotógrafo oficial de la organización. Allí no solo tuvo la oportunidad de llevar a muchas de las niñas (como él las llama al estilo Osmel) que consideraba con potencial para brillar en la noche tan linda, sino que también vio y, según él, calló muchas cosas, las cuales está contando en Retrato de una corona, una serie de cápsulas en su cuenta de Instagram, donde ha recibido apoyo, pero también muchas críticas.
La semana pasada, una de las protagonistas, Hannelly Quintero, lo señaló de mentir sobre una anécdota que él contó. «Estos relatos son producto de la cuarentena tan férrea que he tenido que vivir en Madrid. Muchos de ellos los cuento en mi libro, que voy a empezar a comercializar cuando se normalicen las cosas. Las críticas forman parte de ese devenir, en el cual muchas personas pierden la memoria o la adecúan a lo que prefieren recordar», aseguró.
Así se defendió de quienes lo señalan de tergiversar las cosas que sucedieron. No obstante, asegura que trató de escoger aquellos momentos que no solo fueran insólitos, sino divertidos. Uno de los que más ha gustado fue cuando nombró a una bruja. «Es increíble como esa señora me decía todo lo que iba a pasar. Y las cosas sucedían, tal cual ella las relataba. Además, era una bruja missóloga, sabía mucho del certamen y le gustaba hacer esas predicciones».
Actualmente, además de terminar su libro, también está participando como diseñador, junto a Titina Penzini y Aura Marina Hernández, en la intervención de carteras de Liliana Ávila. «Es algo nuevo para mí en el diseño, en el cual ya había incursionado antes, pero con vestidos. Estamos haciendo un trabajo interesante y que me abre otras posibilidades», aseguró.
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