Jóvenes iraníes apuestan por sus sueños, lejos de la guerra

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    Desde que en 1979 Irán y EEUU rompieron relaciones diplomáticas, Irán ha considerado a EEUU el Gran Satán. Las calles de Teherán exhiben sin pudor amplios murales de Abajo América y las autoridades más conservadoras llevan décadas culpando a los americanos de querer derrocar el régimen de Irán.

    En cualquier caso, si bien hay una parte de la población que cada vez que los líderes ultras les convocan salen a las calles con pancartas en las que expresan su odio a EEUU e Israel, también hay un sector de este mismo país, integrado por gente joven de mente abierta, educada y moderna, que no siente ninguna antipatía por Occidente ni por EEUU.

    La misma juventud que en lugar de manifestarse en contra de Washington preferiría hacerlo por sus derechos, algo que no puede hacer porque las manifestaciones en Irán, si no son para atacar al enemigo americano, están prohibidas.

    En este sentido, hablamos de jóvenes universitarios, con sueños, aspiraciones, críticos con la realidad que les ha tocado vivir, que expresan sin miedo las limitaciones a las que deben enfrentarse para desarrollarse profesionalmente.

    Unos quieren quedarse, para contribuir a hacer de su país un lugar mejor. Pero otros desean irse porque las restricciones son demasiado lacerantes.  Unos y otros reconocen el lugar en el que viven y hablan abiertamente de ello, sin resignación y con la fuerza para luchar por un futuro mejor.