Keiko Fujimori asume este martes la presidencia de Perú con la promesa de derrotar con mano dura la creciente criminalidad en las calles y encarar el fenómeno climático El Niño, que se perfila como el más devastador en décadas, informó AFP.
Propone allanamientos en zonas peligrosas, expulsiones de migrantes indocumentados, la instalación de tribunales anónimos y el retiro del país de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
La administradora, de 51 años, ganó la elección en junio por menos de 50.000 votos frente al izquierdista Roberto Sánchez, luego de perder tres balotajes consecutivos anteriores.
Hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), su victoria supone el retorno del fujimorismo al poder, un movimiento populista que oscila entre el conservadurismo y el liberalismo, y divide a los peruanos.
El líder de Fuerza Popular ha anunciado que gobernará con mano de hierro, como su padre, sobre todo para vencer la peor crisis de inseguridad del país andino desde su conflicto armado interno (1980-2000).
Fujimori, que reemplazará al mandatario interino José María Balcázar, fue elegido para gobernar hasta 2031. Con ella, Perú se sumará a la ola que avanza en Latinoamérica de gobiernos de derecha alineados con el presidente estadounidense, Donald Trump.
A su juramentación asistirán los mandatarios Javier Milei (Argentina), José Antonio Kast (Chile), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador), Yamandú Orsi (Uruguay), entre otros líderes.
