La embajada de Venezuela en Turquía, que opera en su capital Ankara, se ha convertido en la principal sede diplomática dentro de la gestión administrativa del Ministerio de Relaciones Exteriores, porque a través de ella se canaliza buena parte de los pagos que deben realizarse hacia otras representaciones, tanto en Europa como en Asia, principalmente para evadir restricciones que existen debido a las sanciones por parte de Estados Unidos y de la Unión Europea, revela Exclusivas Económicas.
Los vínculos financieros entre Ankara y Caracas se han estrechado a raíz de la imposición de sanciones estadounidenses y, sobre todo, de la venta de oro de las reservas internacionales por parte de Venezuela, agrega el reporte. “A lo anterior se suma que las importaciones turcas ingresan con exoneración en el pago de aranceles e IVA y la ruta Estambul-Caracas de Turkish Airlines ha pasado a reemplazar a las compañías europeas que eran utilizadas por diplomáticos e inversionistas rusos y chinos en sus conexiones hacia sus respectivos países”, señala Exclusivas Económicas.
Entre los presidentes Nicolás Maduro y Recep Tayyip Erdogan se ha establecido una cooperación que ha permitido a Turquía ampliar su red comercial y su política contraria a Estados Unidos hacia América Latina, al tiempo que ha facilitado al sector financiero turco ofrecer opciones bancarias a funcionarios venezolanos, de acuerdo con el reporte.
