La extravagancia reinó en la alfombra roja más importante de la moda, la del MET Gala, que se realizó, como es tradición, el primer lunes de mayo.
Para la edición 2019, Anna Wintour, editora de la revista Vogue y la encargada de la organización desde 1995, escogió como temática el ensayo Notes on Camp (1964), de Susan Sontag.
Asistir a esta fiesta no es sencillo. Además de pagar 35 mil dólares, se debe contar con la aprobación de Wintour, quien también le da el visto bueno a que la celebridad pueda ir acompañada por alguien.
La gala está considera como los Oscars de la moda, por cuanto las principales casas del mundo preparan sus mejores apuestas para esta alfombra, donde los más osados son quienes pasan a la posteridad.
Y de eso sabe mucho Kate Perry, quien anualmente sabe sorprender. En esta oportunidad se fue vestida de candelabro.
Otra que sabe muy bien llamar la atención es Lady Gaga, quien como si se tratara de una muñeca matrioska, llegó con un vaporoso traje fucsia con larga capa. Más de 15 minutos estuvo en la alfombra, quitándose el abrigo para dejar un traje negro que combinó con una sombrilla, el cual a su vez se quitó para dejar un ceñido vestido fucsia, que también se quitó para quedar en ropa en interior. No podía ser de otra manera.
Serena Williams, su cohost, apareció vestida de amarillo, a juego con zapatos del mismo color. Harry Styles, el ex One Direction, llegó con el creativo de Gucci, vestido de negro sin mayores pretensiones.
Los latinos también estuvieron presentes. Entre ellos, Maluma, Salma Hayek, Thalía y la brasilera Giselle Bundchen.




