El director socio de Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, aseveró -en función de la inflación interanual reportada por el Banco Central de Venezuela, la cual cayó de 612% a 525% en mayo- que si bien la cifra sigue siendo “extraordinariamente alta” en Venezuela, “está empezando a perder relevancia como indicador de lo que viene”.
A juicio del economista, esto se debe a que “la inflación interanual refleja lo que ocurrió durante los últimos 12 meses, mientras que la inflación esperada intenta medir lo que podría ocurrir en los próximos 12. Y hoy ambas historias son muy distintas”.
En su cuentan en X, indicó que en Ecoanalítica calculan que la inflación cerrará 2026 en 167%. Sin embargo, asegura que “el dato más importante es otro: nuestra inflación esperada para los próximos 12 meses se ubica en apenas 55,9%. Dicho de otra forma, si nuestras proyecciones se cumplen, la inflación de mayo de 2027 sería cercana a 55,9%, “una reducción drástica” frente al 525% actual. La inflación acumulada para 2027 la sitúan en 39,1%.
“Más interesante aún es la composición de la inflación. Los sectores que más aumentan precios ya no son necesariamente los bienes básicos, sino actividades asociadas al consumo discrecional: esparcimiento, restaurantes, hoteles, vestido, educación y equipamiento del hogar. Esto es consistente con una economía que comienza a recuperar consumo”, apuntó.
Grisanti advierte que “por primera vez en muchos años”, la discusión podría empezar a desplazarse desde cómo sobrevivir a la inflación hacia cómo administrar una recuperación gradual de la demanda.
“La inflación sigue siendo muy alta. Nadie debería minimizarlo, pero nuestros modelos sugieren que la economía venezolana de los próximos 12 meses puede verse muy distinta a la de los últimos 12”, concluyó.
